Cómo “resucitar” la energía solar en España en 7 pasos

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Diversas iniciativas demuestran que el sector solar vuelve a moverse en España.

El futuro de la energía solar precisa de un nuevo Ministerio de Energía y Cambio Climático.

Por Carlos FresnedaFrancisco Espín, en la huerta Los Muleros, de 5 MW en Bullas, Murcia

La “anomalía solar” en la que vive España no puede prolongarse ya más. En el mundo se instalaron 51.000 megavatios de fotovoltaica en el 2015, y nuestra pírrica contribución fue de apenas el 0,1%. Lejos, muy lejos, quedan los tiempos cuando nos codeábamos con los “campeones” mundiales, Alemania, por el primado planetario. Ahora jugamos en la mitad de la tabla europea y hemos permitido el más difícil todavía: el país de la nubosidad variable (Reino Unido) duplica ya por potencia instalada al país de “todo bajo el sol” y nos gana por 10 a 5 gigavatios…

Pero las persianas están cayendo por su propio peso. La renuncia de José Manuel Soria abre por fin la esperanza a la creación de un Ministerio de Energía y Cambio Climático como el que existen en los grandes países europeos. En el sector se empieza a percibir cierto movimiento y la presión social va a más.” El 30 abril se celebrará el Tercer Encuentro Estatal de la Plataforma Para un Nuevo Modelo Energético, que reunirá a más de 400 grupos con un sueño común: la auténtica y definitiva transición hacia las renovables.

Eduardo Lorenzo bajo la instalación solar de su casa en Madrid.

  1. Vincular sol y agua

“Ni se puede justificar lo que está pasando ahora, ni tampoco lo que sucedió en el 2008, cuando se instaló en España el 40% de la potencia instalada en todo el mundo”, advierte Eduardo Lorenzo, ingeniero y pionero de la fotovoltaica en nuestras tierras.

“Nuestro comportamiento neurótico tiene que dejar paso al sentido común: tenemos que dejarnos de cornadas y buscar un punto de encuentro. El ascenso de la energía solar es imparable: la vía fundamental de crecimiento va a ser el autoconsumo, en España y en todo el mundo”, asegura Lorenzo.

“Otro de los cauces naturales de expansión de la fotovoltaica, en un país donde está disminuyendo el régimen de lluvia, es sin duda el agua. Las comunidades de regantes se gastan todos los años una millonada en electricidad; va siendo hora de que explotemos la posibilidad de la fotovoltaica en sistemas de bombeos y en plantas desalinizadoras”, añade este profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y autor de Electricidad Solar Fotovoltaica, (Ed. Promotora General De Estudios) que rompe una lanza por “las empresas españolas que aportaron un valor añadido y que han exportado nuestro “know how” por todo el mundo”.

“Tenemos muy buena reputación en todo lo que es la electrónica de potencia aplicada a la fotovoltaica y a la fabricación de inversores. Y tenemos también una gran experiencia en ejecuciones de manera rápida y controles de calidad. Hay que empezar a recuperar todo ese tejido empresarial y laboral”, concluye.

  1. Derogar el Decreto de Autocosumo

Recoge el testigo otro ingeniero, Domingo Jiménez Beltrán, al frente de la Fundación Renovables, que pone como requisito indispensable para la “resurrección” de la fotovoltaica la derogación del actual Real Decreto de Autoconsumo y la eliminación del “impuesto al sol” (peaje de respaldo) para instalaciones de más de 10kw de potencia.

“Hay que avanzar hacia el autoconsumo con balance neto”, sostiene Beltrán. “Eso significaría que cualquier usuario, cualquier empresa y cualquier agricultor o comunidad de regantes podría generar su propia electricidad, colocando placas fotovoltaicas en sus tejados o en su propiedad, para su propio consumo, para cargar sus propias baterías cuando tenga excedentes o para descargarlo en la red”.

“Con una nueva política energética, España puede volver a ponerse en el grupo de cabeza mundial en fotovoltaica”, vaticina Beltrán, que reclama la creación de un Minisgerio de Energía y Cambio Climático, como el que existe en el Reino Unido y en otros países de nuestro entorno.

  1. Unirse a la Alianza Internacional Solar

Algo parecido opina José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), que denuncia la “absoluta falta de diálogo” con el Gobierno y el rechazo “casi ideológico” a abrir una mínima vía de crecimiento, como ha hecho Portugal, sin ir más lejos. Recalca Donoso la “ausencia escandalosa” de España en la Alianza Internacional Solar, presentada en la COP21 de París, en la que participan 120 países. El nuevo impulso al acuerdo climático de estos días en Nueva York debería servir para recordarle a alguien nuestra imperdonable ausencia en la alianza mundial.

El director de la Unef percibe sin embargo un cambio de aires y confía en que el 2016 sea el año del relanzamiento solar: “Hay ganas entre los inversores por exprimir el gran potencial de España, y más ahora que somos competitivos y no necesitamos ayuda del Gobierno”.

  1. Reducir la influencia del oligopolio

La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) confía también en un cambio de rumbo que devuelva “la estabilidad regulatoria” y permita resolver “por vía política y de negociación” la situación de más de 60.000 familias hipotecadas por los recortes retroactivos a las primas. “Tenemos 30 arbitrajes internacionales y 10.000 recursos acumulados en los juzgados nacionales”, advierte Juan Castro-Gil, director jurídico de Anpier.

“En los últimos años se ha creado una imagen muy dañina de España, como un Estado inseguro jurídicamente y que no respeta las reglas del juego”. “Todos los países civilizados caminan hacia una transición energética”, advierte Castro-Gil. “La clave del cambio está en que el poder político sea capaz de soltar el cable de influencia del oligopolio eléctrico. Mientras las decisiones energéticas de este país oscilen sobre los intereses del puñado de empresas que dominan el sector, y no sobre los ciudadanos, el problema tendrá difícil solución”.Cote Romero, directora de Ecooo

  1. Ir hacia un nuevo modelo energético

Desde hace tres años, más de 400 organizaciones ciudadanas (grupos ecologistas, organizaciones de consumidores, asociaciones empresariales) han ido sumando fuerzas en la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. “Apostamos por un sistema radicalmente distinto, basado en las renovables, en el ahorro y en la eficiencia, y en la democratización de la energía”, asegura Cote Romero, coordinadora estatal. Cote Romero es también directora de Ecooo, la empresa social (“no de lucro”) que lleva más de una década desbrozando el horizonte energético e intentando recuperar el terreno perdido.

Con la instalación recién inaugurada en Villa de Don Fabrique (Toledo) son ya 59 las plantas “recuperadas” o abiertas a la participación ciudadana. Más de 1.700 personas participan ya a través de opciones como el “camino solar” o la “desobediencia solar” o el “depósito solar”. Con la última iniciativa, Ecooolocal, la idea es impulsar ahora la transición energética municipio a municipio, conectando proyectos como el original “Rubí Brilla” (el modelo de eficiencia y sostenibilidad ideado por Angel Ruiz Casas) con el reciente “Rivas, Luz Verde”, hasta lograr una auténtica red de ciudades y pueblos por un nuevo modelo energético.

Presentación de la planta de Som Energía en Alcolea del Río, Sevilla, realizada bajo el modelo de inversión Generartion kWh

  1. Promover las cooperativas energéticas

Las cooperativas que comercializan y producen energía “verde”, están dando otra vuelta de tuerca al sistema. En Alemania hay ya cerca de medio millar; en España nos estamos acercando de momento a la decena (Som Energia, GoiEner, Zencer, Nosa Enerxía).

La referencia obligada es Som Energia, surgida en Cataluña en el 2010 con 150 socios y extendida ya por toda nuestra geografía con más de 30.000 contratos. “Hemos crecido rápido y de una manera orgánica, funcionando sobre todo por el boca a oreja”, asegura Marc Roselló , responsable del equipo técnico de la cooperativa.

“Hay quienes piensan que deberíamos estar creciendo ya de una manera exponencial, pero seguimos haciéndolo a un ritmo de 500 al mes, que no está nada mal”, asegura Roselló. “A la gente le sorprende lo fácil que es el cambio, sin temor a apagones o a problemas técnicos. Pero lo que más agradecen es el trato personal y el hecho de sentirse parte activa del cambio”.

En la terraza solar del Proyecto Virere

  1. Reconstruir el tejido solar

Y llegamos finalmente a Bullas (Murcia), donde vuelve poco a poco a salir el sol. “Quienes nos permitimos el lujo de no emigrar, tenemos el deber y el compromiso de preparar el camino de vuelta a nuestros compañeros”, asegura el ingeniero Francisco Espín, que llegó a ser consejero delegado de Gehrlicher Solar España, paseando entre los paneles de la huerta solar de 5 megavatios de Los Muleros (todo un hito en Europa en el 2007).

“Nuestra idea fue hacer de esto un “hub” solar, con un equipo potente de ingeniería que diseñara y dirigiera proyectos en todo el mundo”, admite Espín, que sin embargo no imaginaba que todo el “equipo” acabaría haciendo las maletas por falta de trabajo en España. El regreso entre otros de Juan José Martínez López, el “hijo pródigo” que se marchó a trabajar a Solar Century en el Reino Unido, ha devuelto sin embargo la energía perdida al pueblo murciano. Juanjo ha creado su propia iniciativa de educación y capacitación en renovables y en permacultura (Proyecto Virere) y ha sumado su entusiasmo a la iniciativa “Bullas con futuro”, trazando la transición hacia el nuevo modelo energético y la adaptación frente al cambio climático, fieles al viejo y renovado lema: “Piensa global, actúa local”.

Volver a Bullas es también el sueño de Alfonso Moya, gerente de Automatismos Mofer, que con sus 73 montadores ha sido capaz de instalar el último año en el Reino Unido un total de 80 megavatios (casi el doble del total de la potencia instalada en toda España en el 2015). “Tuvimos que salir de España porque no había trabajo y encima nos perseguían sistemáticamente”, denuncia Alfonso Moya, al frente del “exilio solar” que ha echado raíces en los últimos cuatro años de Cornualles hasta Cumbria.

“Las mejores empresas instaladoras y los mejores fabricantes de estructura son españoles, por eso nos reclaman en todo el mundo. Nuestro deseo es poder volver, pero sin todas las trabas que nos ponen nuestros gobierno, para seguir luchando y demostrando que esta energía es limpia, rentable y necesaria”.

“No uses nunca glifosato. Los pesticidas son tóxicos”

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Entrevistamos a Carlos de Prada, responsable del área de tóxicos de la Fundación Vivo Sano, que nos explica cómo los plaguicidas que se usan en agricultura perjudican nuestra salud.

Por Montse Cano Seguridad alimentariaLos pesticidas son sustancias creadas para causar daño a organismos vivos, y nos lo causan a nosotros a través de los alimentos que comemos. Esta sencilla pero obviada premisa es la que Carlos de Prada, responsable del área de tóxicos de la Fundación Vivo Sano, intenta explicar allá a donde va. Los fitosanitarios que se usan en agricultura no son inocuos.

¿Todos los pesticidas son tóxicos?
Aunque en principio busquen causar daño solo a un tipo concreto de seres, parece que muchas veces los daños pueden ser más extensos. Hay muchos pesticidas sobre los que hay publicados miles de estudios científicos que a un nivel u otro los asocian a posibles problemas sanitarios y/o ambientales. Hacer una lista, siquiera somera, sería difícil: glifosato, 2, 4 D, clorpirifos, diazinon, mancozeb, prochloraz… Como también sería empresa prolija describir siquiera someramente los posibles efectos a los que unas o otras sustancias han sido asociadas: Parkinson, infertilidad, cáncer, problemas cognitivos en los niños, intoxicaciones agudas…

¿Cuáles son sus principales peligros para los consumidores?
Al margen de las intoxicaciones de los agricultores, en la comunidad científica preocupan mucho los posibles efectos de la exposición a niveles bajos de pesticidas en forma de residuos que hay en buena parte de las frutas y verduras convencionales. Especialmente porque los sistemas que se han venido empleando para evaluar el riesgo de estos residuos no han tenido en cuenta el conocimiento científico actual y tienen un fuerte componente arbitrario a la hora de establecer tales límites. Hasta ahora se han basado fundamentalmente en los criterios impuestos por las propias industrias fabricantes de los pesticidas. Una de las cosas que no ha sido debidamente tenida en cuenta, por ejemplo, es el potencial de actuar como disruptores endocrinos, es decir, perturbadores del equilibrio hormonal, que podrían tener muchos pesticidas. Y preocupa singularmente porque con las sustancias que actúan de este modo la ciencia no tiene claro que pueda establecerse con claridad un umbral de concentración lo suficientemente bajo como para ser seguro, especialmente cuando la exposición a estas sustancias se da en etapas tempranas del desarrollo, como el feto dentro de la madre. Los posibles efectos de la disrupción endocrina van desde la infertilidad a los efectos sobre el desarrollo del cerebro infantil, pasando por otros muchos, entre ellos algunos cánceres hormonodependientes como el de mama o el de próstata. Recientemente la Endocrine Society realizó una evaluación del coste sanitario asociado a la exposición a pesticidas organofosforados en Europa, y solo evaluando el daño sobre el cerebro infantil (por ejemplo, en pérdida de puntos de cociente intelectual, déficit de atención, etc.), el coste anual evaluado era de unos 146.000 millones de euros en la UE. La exposición principal a estos pesticidas parece ser la alimentaria.

¿Hay estudios científicos recientes que hayan sido determinantes a la hora de relacionar pesticidas modernos y enfermedades?
Hay toneladas de estudios científicos. Basta hacer una búsqueda en Pubmed o en cualquier otra base de datos de estudios científicos introduciendo en inglés un problema de salud y el nombre de un pesticida o varios para verlo. Continuamente aparecen más y más investigaciones científicas. Otra cosa es que la población se entere de ello o que los políticos presten oídos a la voz de la comunidad científica. En cualquier caso, como el lenguaje científico nunca es por sí mismo cien por cien asertivo y como ciertos estudios los paga la propia industria interesada, esto puede ser empleado para decir que hay “dudas” que justifican no hacer nada. No obstante, la comunidad científica ha emitido diferentes declaraciones donde deja bien claro que el nivel de conocimiento existente sobre una serie de sustancias es suficiente como para impulsar medidas contundentes que no se están acometiendo. Que debe adoptarse el principio de precaución aunque siempre pudieran existir algunas cosas donde pudiera estudiarse algo más.

¿Cuál es la polémica en torno al glifosato, el herbicida de Monsanto? ¿Se usa habitualmente más allá de la agricultura?
Sí, claro. En zonas verdes urbanas, en cunetas, en vías de ferrocarril… Podrían hacerse varios libros sobre el tema solo con hablar de lo que sucede, por ejemplo, en Argentina, donde cataratas de glifosato son vertidas sobre sus millones de hectáreas de cultivos de soja transgénica. Por abreviar, decir que la reciente inclusión de la sustancia en los listados de sustancias cancerígenas de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), entidad de la OMS que no se ha caracterizado precisamente por su entusiasmo a la hora de incluir sustancias como cancerígenas, ha dado fuerza a las campañas que a lo largo y ancho del planeta se realizan contra el uso de esta sustancia.

Los posibles efectos de la disrupción endocrina van desde la infertilidad a los efectos sobre el desarrollo del cerebro infantil, pasando por cánceres de mama o de próstata

¿Cuáles deberían ser las precauciones de alguien que tenga un jardín o un pequeño huerto?
Yo, obviamente, lo último que haría sería usar glifosato en mi jardín. Pero no conviene, por otro lado, desenfocar la cuestión. Mucha gente habla solo del glifosato o demasiado de él, pero olvida que el problema de los pesticidas es mucho mas vasto, y que hay muchas más sustancias asociadas a problemas a un nivel u otro. Incluidas sustancias autorizadas para ser usadas dentro de los propios hogares.

Si son peligrosos para la salud, ¿por qué las agencias de seguridad alimentaria no los prohíben?
Recomiendo que los lectores indaguen un poco sobre cómo se crearon agencias como la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), precisamente para tranquilizar a la población europea tras una serie de escándalos y crisis alimentarias, y especialmente sobre los conflictos de interés de personas que han trabajado en sus grupos de expertos. Simplemente haciendo eso quedará respondida la pregunta. El poder de la industria sobre las entidades que debieran velar por la seguridad frente al riesgo de las sustancias es tan escandaloso que solo la ignorancia de las masas acerca de ello permite que siga ejerciéndose. Un ejemplo, hasta 2008 no se estableció en la UE que debieran tenerse en cuenta estudios científicos independientes en la evaluación del riesgo de los pesticidas. Ha sido una tónica muy general que los millares de estudios realizados por los mayores expertos de los centros de investigación y universidades más serias del planeta no se tengan en cuenta debidamente, sin más, y se conceda más peso a estudios de la propia industria, muchas veces secretos, sobre los que decidían misteriosos paneles de expertos a puerta cerrada. Hoy en día, y a pesar de tímidos avances, la industria sigue dictando su ley. Las agencias reguladoras, básicamente, se dedican a decirnos que cierto nivel de presencia de un residuo de pesticida que suele encontrarse normalmente en las frutas y verduras está dentro de la norma y es “seguro” . Solo se declara ilegal una concentración de ese residuo que suele ser rara de encontrar. Es más, hace unos pocos años, la Comisión Europea subió masivamente los niveles permitidos en una serie de países, alegando una armonización, y aquí no pasó nada. Si vemos lo que hoy sabe la ciencia sobre el modo de acción de muchas de estas sustancias surgen algo más que dudas acerca de la seriedad de los límites que se establecen.

El DDT está prohibido desde los años 70, ¿pero se sigue usando en algunos países? ¿Puede llegar hoy día hasta nuestra alimentación?
Es tan persistente y bioacumulativo que seguimos teniendo en nuestros cuerpos presencia de su metabolito, el DDE. Además, algunas investigaciones concretas han medido DDT en alguna zona de España y no se sabe de dónde procede. Tanto con esta sustancia como con otras, es posible que lleguen productos contaminados de otros países. Como lo es que se usen productos prohibidos en algunas zonas de España. En mi opinión, aunque se trate de dar una sensación de control exhaustivo, es muy difícil controlar todo lo que sucede, más allá de controles puntuales más o menos representativos. Por otro lado, deberían destinarse más recursos a la investigación independiente que permitiera realizar una monitorización sobre posibles fuentes de exposición a una serie de sustancias y su presencia en el medio y el cuerpo humano para tener una imagen más nítida del tema.

¿En qué consiste la campaña sobre pesticidas de la Fundación Vivo Sano?
La campaña para la reducción en el uso de pesticidas de la Fundación Vivo Sano y Fodesam, que ha sido apoyada por otras entidades como Greenpeace, SEO-BirdLife, Ecologistas en Acción, etc, busca algo tan necesario como poner fin a la dependencia en el uso de pesticidas en la agricultura y no solo en ella. Fijémonos en que hablamos de dependencia de modo semejante a las toxicomanías. Y es que es como si nuestra agricultura fuese toxicómana y necesitase una desintoxicación. Esa dependencia es un problema reconocido universalmente por entidades como la FAO o por la propia Unión Europea, que en su Directiva sobre pesticidas dice que debe acabarse con ella. La forma de hacerlo, y es en lo que estamos, es fijar objetivos concretos, legalmente vinculantes, de reducción en el uso de pesticidas a nivel nacional y/o autonómico. Lamentablemente pocos países lo han hecho. Un ejemplo es Dinamarca que bajó un 40% entre 2011 y 2014 o Francia que acaba de presentar un plan para reducir un 50% de ahora al 2025. A nivel nacional pedimos una reducción del 30% del uso de pesticidas en cinco años, pero por autonomías ese objetivo debe ser mayor en aquellas con más uso de pesticidas. En paralelo, como mecanismo principal para conseguirlo, deben fijarse objetivos concretos de incremento de la agricultura ecológica. Hemos estado reuniéndonos con representantes de diferentes formaciones políticas y seguiremos haciéndolo hasta alcanzar esos objetivos, sea a nivel nacional o de alguna autonomía, sin olvidar tampoco la escala local. Hemos conseguido el apoyo de diferentes partidos.

¿A qué otras campañas puede sumarse cualquier ciudadano concienciado?
Nosotros, obviamente, estamos centrados en nuestra propia campaña. Entendemos necesarias e importantes todas las demás, como algunas que hay en torno a sustancias concretas como el glifosato, que no hacen sino contribuir a un mismo objetivo. Lo mismo sucede con la campaña de Greenpeace sobre los pesticidas que afectan a las abejas. Todo va en el mismo sentido. Invito a los que quieran a visitar nuestras webs y si quieren echar una mano que lo hagan (las webs de la Fundación Vivo Sano es www.vivosano.org y la del Fodesam www.fondosaludambiental.org) o a apoyar las campañas realizadas por otras ONG sobre estos temas. Son asuntos clave donde todo apoyo es poco.

 

La paradoja de lo ecológico en España: a la cabeza en producción y a la cola en consumo

http://www.diariosur.es/economia/201611/13/paradoja-ecologico-espana-cabeza-20161113020042-v.html

  • El país cuenta con la mayor superficie de Europa y la quinta del mundo, pero apenas se gastan 21 euros per cápita al año

Hay modas que son efímeras y otras que llegan para quedarse. Y este último es el caso de la alimentación ecológica, que día a día va ganando adeptos y en la actualidad representa un nicho de mercado con un gran potencial de crecimiento en el presente y en el futuro inmediato. Así lo constata un estudio de la consultora Everis.

Y aquí surge una extraña paradoja. El país es el principal productor de Europa, pero la realidad es que más de dos tercios se exporta, principalmente a Europa (Francia, Alemania, Inglaterra, Suiza…), y además el consumo interno es mínimo y muy inferior a otros países vecinos, pese al avance que ha experimentado incluso en estos tiempos de crisis. Las principales razones son un tejido agrícola poco desarrollado aún y orientado, fundamentalmente a la exportación, con la mayor parte de explotaciones dominadas por pequeños productores con volúmenes medios de facturación de 60.000 euros, que difícilmente pueden aprovechar economías de escala para poder ofrecer precios más competitivos, según refleja el documento.

España lidera a nivel europeo la superficie destinada al cultivo de producción ecológica, con prácticamente dos millones de hectáreas, un 13% más que en 2014 y una cifra que se ha duplicado durante la recesión (en 2007 no se alcanzaba el millón), según la estadística de 2015 publicada esta semana por el Ministerio de Agricultura. La distribución de la superficie a nivel nacional muestra la concentración de la producción en Andalucía, que acapara la mitad de todas las tierras del país. Le siguen Castilla-La Mancha (18,5%) y Cataluña (4,7%), ambas con un ligero crecimiento de un punto porcentual respecto a 2014. Por el contrario, esta modalidad es prácticamente inexistente en el País Vasco (0,15%), Cantabria (0,15%) y La Rioja (0,25%).

Cabe resaltar que esta práctica era insignificante a principios de los noventa, e incluso a comienzos del siglo XXI ni siquiera se alcanzaban las 400.000 hectáreas. Y ya no es sólo que el país esté a la cabeza de Europa, sino que además se sitúa en quinto lugar a nivel mundial, tras Australia, Argentina, Estados Unidos y China. A día de hoy, más de 170 países desarrollan este tipo de agricultura, el doble que en el año 2000, según los últimos datos del informe de la consultora EcoLogical.

Y sucede más de lo mismo si de lo que se habla es del número de operadores (lo que engloba tanto a los agricultores y ganaderos que producen, como a los elaboradores, transformadores y comercializadores). Durante 2015 se ha mantenido su proceso de consolidación y se sitúa a las puertas de los 40.000, un 15% más que el año anterior y también casi el doble que justo antes del inicio de la crisis. Andalucía y Castilla-La Mancha vuelven a liderar esta lista, con casi 13.500 y 7.500 operadores, respectivamente.

El número de productores ha experimentado un notable crecimiento durante el pasado año, pasando de 30.600 a 34.600. De éstos, un 85% se dedicaba a la agricultura, un 5,5% a la ganadería (se superan las 7.500 explotaciones) y el 8,6% restante combinaba ambas actividades. Además, se encontraban en actividad 47 entidades de producción acuícola. Por su parte, los elaboradores/transformadores ecológicos prosiguen con el imparable ascenso de los últimos años, con un total de 3.492, es decir, más de 400 empresas nuevas dedicadas a este sector respecto a 2014 y prácticamente 1.500 más que en 2007. Esto se puede explicar por la evolución del mercado de consumo interior y el aumento de las exportaciones de productos ya elaborados. Sin duda una muy buena noticia, a lo que hay que añadir que existen 1.200 comercializadoras, 166 importadores, 72 exportadores y unas 4.500 industrias relacionadas con el mercado ecológico.

«Aquí está el futuro»

Ante estos exuberantes datos, resulta un tanto extraño que el consumo de los españoles no haya crecido a este mismo ritmo y siga siendo ocasional y minoritario. Bien es cierto que incluso durante la crisis ha experimentado un leve crecimiento, pero desde luego está a años luz de otros países de nuestro entorno: Alemania se sitúa como mercado más importante con casi 8.000 millones de euros, casi ocho veces más que el nacional; Suiza encabeza el consumo per cápita con 221 euros por persona al año, frente a los poco más de 21 euros que dedica un español; o Dinamarca, con la mayor penetración en el consumo alimentario, con un 7,6% de las ventas totales. España no alcanza ni el 2%.

La falta de concienciación con el medio ambiente, el elevado precio de los productos orgánicos, la escasa variedad y poca accesibilidad, así como un evidente problema de distribución, parecen ser las causas de esta paradoja. «Pero el futuro está aquí, porque incluso en tiempos de crisis no hemos parado de crecer», reflexiona Víctor González, director de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

También desde COAG defienden que la solución para la agricultura y ganadería del futuro es ir por el camino de lo ecológico, hacerla cada vez más respetuosa con el medio ambiente y los ecosistemas y, por supuesto, con productos de calidad y a un precio asequible para que puedan llegar a todos los consumidores. Y con una estrategia clara. «Trabajar en canales cortos, mercados locales, venta a domicilio y establecerse en cooperativas de consumo», tal y como considera José Manuel Benítez, responsable del área de esta organización.