Valencia estrena un supermercado de producto local creado y gestionado por consumidores

http://www.lasprovincias.es/economia/empresas/som-alimentacio-valencia-estrena-supermercado-20180121120906-nt.html

Miembros de Som Alimentació. / EFE

Los 145 socios del proyecto pretenden lograr una alimentación más saludable y sostenible

La idea de lograr una alimentación más saludable y sostenible se ha convertido en un proyecto para un grupo de consumidores que se fundó como cooperativa de consumo hace unos meses y en breve abrirá un supermercado en Valencia con productos de proximidad y a través de la financiación colectiva.

Ya son 145 socios y esperan crecer hasta los 200 en pocas semanas para tener una “masa crítica previa” a la apertura de la tienda, cuya ubicación decidirán los socios de entre unos locales preseleccionados a través de una votación en la web de Som Alimentació (Somos Alimentación), la cooperativa que impulsa el supermercado.

Sus inquietudes por una alimentación más saludable les llevaron a participar a algunos de ellos en asociaciones o grupos de consumo, donde intentaban trabajar en favor de un sistema diferente al actual, en el que el 70 % de los productos que ofertan los supermercados es procesado y la mitad tiene entre sus ingredientes el aceite de palma, un producto con un alto impacto ambiental.

Comenzaron a interesarse por las cooperativas de consumo que existen en España y otros países y de ahí extrajeron las bases de su propio proyecto, que tiene la misma filosofía de “recuperar la capacidad de decidir cómo queremos que sea nuestro consumo” que la cooperativa de energía verde Som Energia (Somos Energía), según ha relatado a EFE el vicepresidente y encargado de la comunicación de la cooperativa de consumo, Fernando Navalón.

Alimentación saludable y sostenible

Para este grupo de consumidores es “un derecho” poder alimentarse de manera saludable y sostenible, y son los socios de la cooperativa quienes marcan los criterios que deben cumplir los productos que se pondrán a la venta en el supermercado.

Comprar directamente a productores de la huerta de Valencia es “un lujo” que impregna la filosofía de la cooperativa de “cuanto más cerca, mejor” al primar el producto de proximidad sobre los demás criterios.

“En una especie de círculos, primero se busca en los alrededores de Valencia; si ahí no está se busca en la provincia y, si no, en las limítrofes. Solo vendrá de fuera de España si no se produce aquí”, explica Navalón.

De ahí que vean como una contradicción la oferta ecológica que se vende procedente de “miles de kilómetros”, y apuesten por un producto de proximidad y mínimamente sostenible.

Productos de empresas responsables

También se interesan por productos producidos o elaborados por empresas responsables, que cuidan de sus trabajadores, que tienen en cuenta el medio ambiente y compensan las emisiones de sus transportes, y que cuentan con sello ecológico.

La cooperativa creará así unos sellos participativos de garantía que permitirán a los consumidores visitar y conocer las zonas de producción.

El vicepresidente de la cooperativa afirma que se puede elaborar un catálogo completo de la cesta de la compra con estos criterios, con la ventaja de precios más reducidos al eliminar intermediarios y que podrá comprar también, además de los socios, el público general.

El supermercado de Som Alimentació sigue el ejemplo de otras iniciativas que existen en Pamplona, Vitoria y Alicante, donde bioTrèmol dispone de cuatro tiendas en Alicante, Elche, Castalla y Yecla, tiene 700 socios y factura más de un millón de euros anuales.

La participación de los socios puede ser a través del pago de una cuota mensual de seis euros al mes o implicándose como socio voluntario, prestando servicios durante cuatro horas mensuales.

Fórmulas de financiación

Al ser un proyecto de financiación colectiva, han establecido tres fórmulas: una aportación a partir de 100 euros que reporta un interés anual; créditos personales, y acudir a una especie de banca ética, la cooperativa Coop57, para solicitar un crédito cuando logren reunir avales por 20.000 euros.

El proyecto comenzará con un fondo de 70.000 euros y dos trabajadores en la tienda, con el objetivo de generar beneficios a partir del décimo mes de funcionamiento (finales de año) y abrir nuevas tiendas en la ciudad y otras poblaciones.

 

¡Vivan las primaveras (también sin pesticidas)!

http://lacronicadelpajarito.com/blog/dichoqueda/2018/03/vivan-primaveras-tambien-sin-pesticidas

Rafael Cordón Aranda

La entrada de la primavera es siempre motivo de alegría: los días más largos, las temperaturas menos frías, y, sobre todo, los cambios en la naturaleza, el colorido de la vegetación, la mayor actividad de la fauna, la sensación de que renace el ciclo de la vida nos hacen sentirnos bien. También es el momento de un nuevo ciclo de cultivos de frutas y hortalizas y con ello la aplicación de toneladas de pesticidas para la eliminación de plagas y hierbas.

“Está confirmada la relación entre patologías de tipo oncológico, neurológico, psiquiátrico, endocrinológico y respiratorio con la exposición a pesticidas, no solo por su presencia en el aire o en el agua, y sobre todo, al ingerir alimentos”

España es el país de Europa que más pesticidas consume y la región de Murcia es la segunda de España que más los utiliza (27,8 kg. por hectárea cultivada) y, si bien ayudan a combatir las plagas de los cultivos, la mayor parte de ellos contienen sustancias tóxicas para la salud y el medio ambiente. Por ello, cada vez más, aumenta el rechazo de su uso y se multiplican las iniciativas para concienciar a la población sobre los problemas que causan y para evitar el uso, por lo menos, de los más peligrosos, como la campaña de “Stop Glifosato” y a partir del 20 de marzo la “Semana sin Pesticidas”, coincidiendo con el inicio de la primavera. Esta última iniciativa, que surgió en Francia en 2006 desde asociaciones de defensa del medio ambiente, se ha extendido a diversos países de Europa.

Que estas sustancias son peligrosas para la salud humana es un hecho suficientemente investigado y del que no caben dudas. Diversos grupos de investigación en nuestro país en los que trabajan, por ejemplo, los doctores Miquel Porta de la Universidad Autónoma de Barcelona, Nicolás Olea de la Universidad de Granada, Luis Dominguez de la Universidad de Las Palmas o, en nuestra región, el doctor Juan Antonio Ortega de la Unidad de Salud Mediombiental de Pediatría de la Arrixaca, han confirmado con sus estudios la relación entre patologías de tipo oncológico, neurológico, psiquiátrico, endocrinológico y respiratorio con la exposición a pesticidas, a los que estamos expuestos no solo por su presencia en el aire o en el agua, también, y sobre todo, al ingerir alimentos.

Pero decir sin más que son productos peligrosos para la salud y el medio ambiente es una afirmación suave; la realidad es que son como armas de destrucción masiva: un estudio de Naciones Unidas de 2017 admite que los pesticidas son una “amenaza global contra los Derechos Humanos” ya que causan la muerte de 200.000 personas cada año. En ese informe se acusa directamente a las grandes multinacionales del sector, a las que acusa de “negación sistemática de los daños derivados de estos productos” y de “tácticas de marketing agresivas y poco éticas” (https://reliefweb.int/sites/reliefweb.int/files/resources/1701059.pdf).

“El nombre original de pesticidas, que se sigue usando en países europeos, ha ido sustituyéndose en nuestro país por plaguicidas, luego por fitosanitarios, más aséptico, y más recientemente por el de medicamentos para las plantas”

Y no solo afectan a la salud humana: las poblaciones de insectos beneficiosos, como los polinizadores, esenciales para la reproducción de muchas plantas, se ven muy afectadas; las de aves están disminuyendo rápidamente y se utilizan cebos envenenados con plaguicidas que matan a miles de animales ya sea en cotos privados de caza o a animales domésticos.

Pero es que también son sustancias muy dañinas para el medio ambiente, afectando a la comunidad de organismos que son esenciales para la fertilidad de los suelos, contaminando las aguas subterráneas y superficiales como se constata en el informe “Ríos hormonados” publicado recientemente por Ecologistas en Acción, o el Mar Menor, como han constatado investigadores del Centro Oceanográfico de Murcia (Instituto Español de Oceanografía).

Y como las empresas son conscientes de que la población va teniendo una mayor sensibilización sobre los efectos de estas sustancias, el nombre original de pesticidas, que se sigue usando en países europeos, ha ido sustituyéndose en nuestro país por plaguicidas, luego por fitosanitarios, más aséptico, y más recientemente por el de medicamentos para las plantas. No es de extrañar esta manipulación del lenguaje por parte de quienes manejan nuestros destinos cuando se ha hablado de “crecimiento negativo” o se llama a las muertes de civiles en las guerras “daños colaterales”.

La presión por evitar que el negocio pueda disminuir es grandísima. Los fabricantes alarman con la bajada de la producción si se restringiera el uso de estas sustancias y advierten de las nefastas consecuencias que tendría, pero es que no quieren renunciar a un negocio que año a año continúa creciendo y que se eleva a 1.100 millones de euros (2016) en nuestro país y a 50.000 millones de euros a nivel mundial. Además, manipulan los estudios científicos y consiguen que sean casi los únicos que se tienen en cuenta por parte de las agencias públicas que regulan el sector. Es un sector dominado por cada vez menos empresas: la fusión casi ultimada de Bayer y Monsanto y las de otras grandes empresas del sector hace que tres multinacionales controlen el 70% de los agroquímicos a nivel mundial; también tendrían el control sobre el negocio de las semillas y el de la información digital agrícola.

Sin embargo, la realidad es que hay alternativas prácticas y reales al uso masivo de plaguicidas. De hecho, la constatación de los daños que causan ha conseguido presionar a las administraciones para ir eliminando las sustancias más tóxicas y para que haya un control más estricto de sus condiciones de uso para evitar, por lo menos, los casos más graves que ocurrieron en nuestro país, como los vertidos de grandes cantidades de residuos del insecticida Lindano. La fábrica de Inquinosa, en la provincia de Huesca, contaminó aguas y suelos en uno de los desastres medioambientales de mayor gravedad en Europa.

Sí, hay alternativas, como la agricultura ecológica que utiliza fitosanitarios con la menor toxicidad unida a prácticas de cultivo que evitan en gran parte las plagas; prácticas que incluso va copiando la agricultura industrial, como es la de dedicar parte de la superficie cultivada a plantas atrayentes de insectos que actuarán como depredadores naturales sobre las plagas o la “lucha biológica” que utiliza especies depredadoras de las plagas.

Y hay alternativas, también, al uso de plaguicidas tóxicos en las zonas verdes de nuestra región, por ejemplo eliminando el glifosato y usando medios mecánicos o manuales para la eliminación de las hierbas no deseadas cuando supongan una molestia.

Aunque los intereses de las empresas y su capacidad de control sobre las administraciones sea muy grande, la ciudadanía organizada puede ir consiguiendo pequeñas victorias, hasta lograr que nuestros alimentos, el aire que respiramos y nuestro entorno esté libre para siempre de sustancias que nos envenenan. Esta Semana sin Pesticidas, y todos los días, deberían de ser pasos que nos conduzcan a ello.

 

Los pozos ilegales nos roban el agua

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La mitad del agua bombeada de los acuíferos se extrae al margen de la legalidad. Mientras la Administración responsable de su control no ofrece datos públicos, no es transparente con este asunto, ni tampoco utiliza los mecanismos para atajar el problema desde la raíz.

Sólo conocemos un dato de 2006 y otro del 2017 de manera no oficial, pero el número de pozos ilegales podría ascender a más de un millón. Por ese motivo, hemos realizado una investigación para sacar esto datos de captaciones ilegales a la luz, realizando peticiones de información en portales de transparencia a la Administración e incluso ayuda ciudadana a través de nuestra plataforma de denuncia y filtraciones on line. Nuestro objetivo es saber exactamente el número de pozos ilegales y poner sobre la mesa cómo el robo del agua provoca que mientras uno se quedan sin agua, otros obtienen importantes beneficios económicos infringiendo la Ley.

España ha mantenido una política hídrica basada en satisfacer cualquier demanda de agua, por insostenible que esta sea, a base de infraestructura hidráulicas (embalses, trasvases…). El país cuenta con más de 1.200 embalses, que segmentan la práctica totalidad de los cauces con la graves consecuencias ecológicas. Esto nos sitúa como el quinto país del mundo con mayor número de grandes presas y el primero en número de embalses por habitante y kilómetro cuadrado, con una capacidad de almacenar 55.981 hm3.

Sin embargo, esta ingente capacidad de guardar agua “en superficie” está actualmente en jaque debido al crecimiento desorbitado de la demanda. Es responsable de ello un sistema de regadío sobredimensionado, pero también los usos urbanos e industriales que aumentan año tras año. Se plantea actualmente una crisis en el sistema, que se agravará debido a la disminución de las precipitaciones y la elevación de las temperaturas como pronostica la ciencia a consecuencia del cambio climático. Por el momento dicha situación está impidiendo dar un uso sostenible del agua y mantener nuestros ecosistemas acuáticos en buen estado ecológico. A pesar de las lluvias de las dos últimas semanas que pudiera parecer que el problema está resuelto, sin embargo, la sequía sigue siendo la más severa del siglo.

La semana pasada la Fundación Fomento y Gestión del Agua (FFGA) constituida por expertos hidrogeólogos anunciaba que el volumen total de agua contenido en los acuíferos en España podría ascender a 400.000 hectómetros cúbicos. Unas 7 veces más capacidad que la de los embalses. Pero de la que solo se podría usar de forma sostenible unos 35.000 hm3 el recurso renovable. Aún así no es lícito plantearse el uso de las aguas subterráneas sin saber cuánto se está robando, pues no hay datos reales del número de pozos ilegales en nuestro territorio.

Desgraciadamente la actual situación de desgobierno y falta de control en la extracción de agua subterránea pone en serio peligro auténticas reservas estratégicas de agua. Los únicos datos oficiales que se manejan sobre el tema, datan de 2006. Estos inventarían al menos 510.000 pozos ilegales que extraerían más de 3.570 hm3/año, el consumo equivalente a una población de 58 millones de personas. El propio Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, en 2017 de forma no oficial, elevaba esta cifra a más de 1.000.000 de pozos ilegales, que podrían estar extrayendo al menos 7.000 hm3/año.

Según datos oficiales del Instituto Geológico y Minero de España, actualmente el 44% de las masas de aguas subterráneas está en mal estado cuantitativo y/o químico (sobreexplotados y/o contaminados). Una cifra que, de no controlarse seguirá aumentando y pondrá en serio peligro el abastecimiento humano, y la supervivencia de todos los ecosistemas peninsulares.

Por ello, es imprescindible frenar el crecimiento de las demandas de agua (regadío, industrial y urbana), de forma que se adapten a la reducción de caudales disponibles. Luchar contra el deterioro de las masas de agua (subterráneas y superficiales), y combatir con todas las armas legales la apropiación y sobreexplotación de acuíferos y cauces. Cabe recordar que la extracción ilegal es un delito tipificado en el Código Penal con multas e incluso penas de prisión.

De cara a denunciar atropellos, robos con este recurso del que depende la vida, hemos puesto a disposición de la ciudadanía, la plataforma Fíltrala, una plataforma en la que puedes denunciar de forma anónima y confidencial malas prácticas

Fuente: IGME (Instituto Geológico y Minero de España) / elaboración propia

 

El herbicida Roundup causa la celiaquía y la intolerancia al gluten

http://elcaminodesalida.com/herbicida-roundup-causa-la-celiaquia-la-intolerancia-al-gluten/

Por J. D. Heyes

Un nuevo estudio encontró que el herbicida más vendido al mundo está asociado al crecimiento global de la celiaquía, a la intolerancia al gluten y al síndrome del intestino irritable. Según el estudio estadounidense, cuyos detalles han sido publicados por el Dr. Anthony Samsel y por el Dr. Stephanie Seneff, el aumento de la enfermedad coincide con el aumento del empleo del herbicida glifosato, Roundup.

 

El documento fue publicado en el Journal of Interdisciplinary Toxicology, Periódico de Toxicología Interdisciplinaria.

Los investigadores dicen que, sobre la base de sus descubrimientos, una persona sobre veinte en Norte América y en Europa occidental padece de celiaquía, que es esencialmente intolerancia al gluten.

“La intolerancia al gluten es una creciente epidemia en los Estados Unidos y, cada vez más, en todo el mundo”, los investigadores afirman en su artículo.

“Todos los conocidos efectos biológicos del glifosato, inhibición del citocromo P450, interrupción de la síntesis de ácidos aromáticos aminoácidos, quelación de metales de transición y acción antibacteriana, contribuyen al surgimiento de la patología de la enfermedad celíaca“, afirma el documento.

La difusión de ancho rayo de cultivos genéticamente modificados Roundup Ready han vuelto el Roundup de la Monsanto el número uno en el mercado de los herbicidas. Pero, según este reciente estudio, su mayor empleo ha generado consecuencias.

La celiaquía es una enfermedad digestiva que perjudica el intestino tenue e interfiere con la absorción de los nutrientes de la comida. Las personas que tienen celiaquía no pueden tolerar el gluten, una proteína presente en el trigo, en el centeno, en la cebada y en otros cereales. El gluten se encuentra principalmente en los alimentos, pero se puede encontrar también en productos de uso cotidiano como fármacos, vitaminas y cremas para labios.

Cuando las personas que padecen de esta enfermedad comen los alimentos que contienen gluten, su sistema inmunitario responde destruyendo o perjudicando las vellosidades, los pequeños salientes parecidos a fibras que revisten el intestino tenue. Normalmente, estas vellosidades permiten a los nutrientes de los alimentos de ser absorbidos por las paredes del pequeño intestino en la sangre, pero sin vellosidades sanas, los celiacos pueden volverse malnutridos, independientemente de la cantidad de comida que tragan.

Para informarse de modo completo sobre todos los peligros y daños causados al hombre y al entero ecosistema por herbicidas, pesticidas, antiparasitarios y otras peligrosas sustancias químicas, y saber qué y cómo hacer para tutelar su salud y la de sus queridos, descargue aquí los siguientes eBook gratuitos (en italiano) en estos enlaces:

 

Pacto Intervegas. Las huertas como herramienta de cambio

https://www.elsaltodiario.com/agricultura/pacto-intervegas-las-huertas-como-herramienta-de-cambio

La Red Intervegas “por la soberanía alimentaria, la protección y dinamización de los Territorios Agrícolas Históricos y la sostenibilidad” nace con la firme convicción de ser una herramienta fundamental para luchar contra la despoblación rural y cambiar un modelo económico, social y ambientalmente colapsado

Andrés Barrio

En noviembre de 2015 la plataforma Salvemos La Vega, junto al Ayuntamiento de Granada, organizaba las I Jornadas de la Federación Intervegas. En ellas se sentaban las bases para impulsar un gran acuerdo a nivel estatal con la firme intención de tejer un entramado social, organizativo y administrativo que hiciera realidad el “Pacto por la soberanía alimentaria, la protección y dinamización de los Territorios Agrícolas Históricos (TAH) y la sostenibilidad”.

En estas jornadas, donde estuvieron representantes de Territorios Agrarios Históricos (TAH) de las diecisiete Comunidades Autónomas del Estado español, se aprobó la Estrategia 2015-2031. Diecisiete años por cada una de las Comunidades donde realizar una ronda de encuentros que finalicen con la consecución de una Ley Estatal que proteja estos territorios y que sea la base para su pervivencia, dinamización y recuperación de aquellos entornos degradados.

Dos años después, tras las jornadas realizadas en Villena y Fuenlabrada y después de compartir la información, el trabajo y los retos a los que se han enfrentado en cada territorio agrario se han consensuado y mejorado las nuevas líneas de trabajo conjunto. Además de eso, se ha extendido la Red, consiguiendo los apoyos y las firmas de diferentes entes administrativos, sociales y culturales.

Así, desde que comenzara a caminar la Federación o Red Intervegas, los apoyos suscritos han llegado desde Parlamentos como el de Andalucía o Murcia, estando en trámites para su firma en las dos Castillas, Valencia y La Rioja o en Ayuntamientos como el de Granada, Valladolid, Córdoba, Elche o Logroño, alcanzando ya al centenar de ayuntamientos y mancomunidades. Si algo tiene de especial este pacto es lo multidisciplinar en la búsqueda de apoyos y consensos, por lo que también se han sumado Universidades como la de Murcia y Granada o el Centro Europeo de Información y Promoción del Medio Rural.

Intervegas recuerda que en los Territorios Agrícolas Históricos los principales actores son los hombres y mujeres que se dedican a la agricultura, la ganadería por cuenta propia o ajena y que viven de ello

Esta búsqueda de consensos es uno de los pilares fundamentales de la Red y es condición sin la cual sería imposible alcanzar objetivos tan ambiciosos y necesarios como el de la Soberanía Alimentaria. Aún así, la realidad es más compleja, ya que este concepto y los mecanismos que nos pueden llevar a ella chocan frontalmente con las políticas llevadas hasta ahora en materia agrícola, de distribución, consumo y desarrollo del territorio.

El pacto y su decálogo para llevar a cabo sus objetivos tiene dos elementos que me parecen fundamentales. El primero es que nos hace entender que la soberanía alimentaria no es solo una cuestión de producción y consumo, sino que sin proteger, dinamizar y dotar de servicios y vida los territorios agrarios, no solo sería imposible su consecución, sino que posiblemente estaríamos reproduciendo los modelos actuales del mercado.

La democratización y la protección de sus recursos, la defensa de sus valores históricos, la actualización de sus catálogos patrimoniales, la movilidad sostenible y la ayuda en la reconversión de los cultivos son elementos necesarios para la reactivación y la resiliencia de los TAH.

El segundo elemento a destacar es que saca el concepto de la soberanía alimentaria del encorsetamiento rural que a veces se le da a la función productiva e introduce a las ciudades, a los mercados y sus gentes como el eje dinamizador y con capacidad de revertir los actuales modelos productivos y de consumo en manos de las grandes cadenas. Solo tejiendo alianzas campo-ciudad y con la incorporación de los productos de los TAH en circuitos cortos y de comercialización directa se puede modificar el actual modelo agroindustrial.

Pero si por algo este pacto se hace tan necesario en la actualidad, es porque da salida a un modelo obsoleto, tanto social como ecológica y económicamente. El actual modelo agropecuario, lejos de mejorar las zonas rurales que históricamente han producido los alimentos que consumíamos, los ha empobrecido, degradado social y ecológicamente y, finalmente, despoblado una vez que se pueden importar alimentos lejos de las desagradables normas ambientales y laborales de las que nos han dejado dotarnos.

Así, al mismo tiempo que el pacto solicita la clasificación de los TAH como suelo protegido para asegurar el uso para los que fueron concebidos, denuncia el modelo de especulación urbanística y destrucción del territorio que se ha derivado del abandono de las labores agrarias. Se ha perdido la vista de cuál es su principal valor, la de la producción de alimentos, sustituido por la de venta de suelo o la producción de valores especulativos con forma de mazorca.

Vivimos en un planeta donde la agroindustria y la especulación financiera que de los alimentos se realiza han esculpido un mundo donde 800 millones de personas viven con hambre.

Además, como recordamos siempre que hablamos de soberanía alimentaria, son las personas las que deben estar en el centro de las políticas, lejos de las exigencias de mercados y empresas. Por ello, si antes hablábamos de los consumidores, Intervegas recuerda que en los TAH los principales actores son los hombres y mujeres que se dedican a la agricultura, la ganadería por cuenta propia o ajena y que viven de ello. Estos colectivos y sus representantes deben ser objeto de reconocimiento y protagonismo en la vida social y productiva de este nuevo modelo.

Todo esto, ante lo que a priori nadie podría estar en desacuerdo, choca frontalmente con los actuales modos de vida y con las decisiones políticas y de gestión que las administraciones locales, estatales y europeas toman día a día.

Por ello, apoyar este Pacto Intervegas y no oponerse a los Tratados de Libre Comercio, a la Política Agraria Común, al control de las semillas por las multinacionales o a los intermediarios que inflan los precios de consumo mientras arruinan al pequeño agricultor, es un gesto sin sentido, corriendo el peligro de que esta declaración de intenciones se quede en eso, en una simple declaración de intenciones.

Vivimos en un Estado donde se dan situaciones tan incomprensibles como que España importe la misma cantidad de pollo que exporta o que, siendo el mayor productor de lechuga de Europa, importe a su vez 14.740 toneladas al año, es decir, más de un tercio de las que exportamos. Vivimos en un planeta donde la agroindustria y la especulación financiera que de los alimentos se realiza han esculpido un mundo donde 800 millones de personas viven con hambre.

Intervegas defiende y difunde un nuevo modelo de desarrollo sostenible e integral que beneficie al ser humano y preserve los valores económicos, culturales y ambientales para disfrute de las futuras generaciones y como alternativa estable de un nuevo modelo productivo local y global.

Es momento de exigir los cambios que nos lleven a un nuevo horizonte de producción, distribución y consumo. En definitiva, trabajar desde abajo, desde los huertos sociales, los pequeños productores y las cooperativas, generando sinergias campo-ciudad y haciendo que los Territorios Agrarios y las huertas que los componen sean no solo nuestras despensas, sino un motor de cambio.

 

Evidencias científicas del beneficio de los alimentos ecológicos

https://www.bioecoactual.com/2018/01/31/beneficio-de-los-alimentos-ecologicos/?utm_campaign=evidencias-cientificas-del-beneficio-de-los-alimentos-ecologicos&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

La producción de alimentos ecológicos (orgánicos, según la denominación anglosajona) “tiene muchos beneficios documentados y potenciales para la salud humana, y una aplicación más amplia de estos métodos de producción también en la agricultura convencional, por ejemplo, en el manejo integrado de plagas, probablemente beneficie la salud humana”. Esta es la principal y más rotunda conclusión de un estudio científico internacional encabezado por Axel Mie, profesor del departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Instituto Karolinska (Suecia) cuyos resultados han sido publicados en la revista Environmental Health (edición del 27 de octubre de 2017).

Los autores de este estudio han revisado más de 200 investigaciones científicas llevadas a cabo en las últimas décadas en todo el mundo en las que se analizaron los alimentos de producción ecológica en comparación con los procedentes de agricultura y ganadería intensiva o tradicional.

Los resultados que se muestran en la mayoría de estos estudios “indican que el consumo de alimentos ecológicos puede reducir el riesgo de enfermedades alérgicas; y de sobrepeso y obesidad”, aunque reconocen que se deberían llevar a cabo más estudios epidemiológicos en humanos para cuantificar estos resultados.

En experimentos con animales, los autores destacan que existen numerosos estudios “que sugieren que el crecimiento y el desarrollo se ven afectados por el tipo de alimentación cuando se comparan los piensos compuestos de manera idéntica a la producción ecológica o convencional”.

La menor utilización de productos químicos (fertilizantes, insecticidas y herbicidas) es uno de los elementos clave en favor de los productos ecológicos, indican los autores de esta revisión de estudios.

Diversos estudios epidemiológicos han mostrado los efectos adversos de ciertos pesticidas en el desarrollo cognitivo de los niños en los niveles actuales de exposición, pero todavía queda por demostrar el efecto concreto de cada uno de estos productos químicos.

Los autores de la nueva revisión científica consideran que los estudios analizados solo muestran pequeñas variaciones en el contenido de nutrientes, en favor de los cultivos ecológicos respecto a los convencionales, “con contenidos moderadamente más altos de compuestos fenólicos en frutas y verduras ecológicas”. Por otra parte, consideran “probable que haya un menor contenido de cadmio en los cultivos de cereales ecológicos”.

La gran ventaja de la producción ecológica ganadera es que no se basa en la administración masiva de antibióticos a los animales

“Los productos lácteos y algunos tipos de carne de producción ecológica tienen un mayor contenido de ácidos grasos omega-3 en comparación con los productos convencionales, aunque esta diferencia probablemente tenga un significado nutricional marginal”, indica el equipo que encabeza Axel Mie. En apartado de la ganadería, los autores de este estudio destacan que la gran ventaja de la producción ecológica es que no se basa en la administración masiva de antibióticos a los animales; una de las causas del grave problema de la resistencia a los antibióticos en humanos.

El estudio que se publica en la revista Environmental Health es una ampliación detallada de una investigación iniciada en 2015 a instancias del Parlamento Europeo y no es la primera recopilación de datos científicos sobre los efectos de la alimentación ecológica.

ShowCooking en la feria BioFach Vivaness // NurembergMesse

El beneficio de los alimentos ecológicos a nivel nutricional y de salud

El 15 de julio de 2014, por ejemplo, la revista British Journal of Nutrition publicó en su edición online un trabajo similar dirigido por expertos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) en el que se revisaban 343 de estos trabajos científicos, el mayor meta-estudio sobre esta materia realizado hasta aquella fecha, como destacaron los autores.

Comparando estas investigaciones se observaba una «clara ventaja» a favor de los expertos y consumidores que consideran que -independientemente del precio de venta- los alimentos de producción ecológica aportan importantes beneficios nutricionales y de salud en comparación con los productos conseguidos con la agricultura tradicional.

El balance sobre diferencias de composición de alimentos llega a la conclusión de que los alimentos de producción ecológica y los alimentos basados en este mismo tipo de productos tienen hasta un 69% más de los principales antioxidantes que los alimentos producidos convencionalmente.

El estudio también muestra niveles significativamente más bajos de metales pesados tóxicos en los cultivos de producción ecológica

Respecto a los antioxidantes, comer frutas, vegetales y cereales de producción ecológica proporcionaría antioxidantes adicionales equivalentes a comer entre una y dos porciones adicionales de frutas y verduras al día, resumía de forma gráfica el metaestudio publicado en 2014. En el apartado de metales contaminantes, destaca que la presencia de cadmio era casi un 50% menor en los cultivos de producción ecológica que en los producidos convencionalmente.

Carlo Leifert, profesor de la Universidad de Newcastle y líder del metaestudio destaca que los datos analizados “demuestran que la elección de los alimentos producidos de acuerdo a los estándares de producción ecológica puede dar lugar a un aumento de la ingesta de antioxidantes nutricionalmente deseables y la reducción de la exposición a metales pesados tóxicos”.

Los datos revisados por los expertos de la Universidad de Newcastle contradecían en parte las cifras presentadas en 2009 por la Agencia de Normas Alimentarias (FSA) del Reino Unido, que indicaban no haber encontrado diferencias sustanciales o beneficios nutricionales importantes en los alimentos orgánicos. En el caso de la FSA, no obstante se revisaron solo 46 publicaciones sobre cultivos, carne y productos lácteos, mientras que los expertos de Newcastle revisaron 343 publicaciones científicas.

Autor: Joaquim Elcacho, periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia
Publicado en Bio Eco Actual Febrero 2018