2K, la generación que se hace mayor con la crisis

https://saltamos.net/2k-la-generacion-que-se-hace-mayor-con-la-crisis/En la mochila cargan con el peso de una crisis que les acompaña casi desde que dieron sus primeros pasos. Llevan también el móvil, cómo no. Han nacido en el siglo XXI y son la primera generación que crece mientras ve a Pablo Iglesias por televisión.

Texto: Jose Durán Rodríguez
Imagen: Arte de El Salto

A principios de marzo, el colectivo Juventud Sin Futuro anunció su despedida, el cese de las actividades que desarrollaba como grupo de agitación política y denuncia de las condiciones de vida impuestas a quienes tienen todo por delante y por hacer.

Su tarjeta de presentación el 7 abril de 2011 —el lema ‘Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo. Recuperando nuestro futuro. Esto es solo el principio’ encabezaba la manifestación con la que ese día salieron a la calle— resumía de manera clara las frustraciones compartidas e incubadas durante años por millones de jóvenes a quienes les habían estallado en las manos todas las promesas de un régimen que supuestamente garantizaba el acceso a una vida digna a cambio de aceptar el modelo —estudia, trabaja, vota y compra piso— que se les presentaba como ideal. Pero desde 2007 la diferencia entre ese patrón y lo que les pasaba cada día se había ido agrandando hasta alcanzar dimensiones abismales.

La calle —en sentido literal y figurado— se convirtió en espacio de encuentro y puesta en común de problemas y soluciones, también preparada, discutida y amplificada por las redes sociales. Juventud Sin Futuro estuvo ahí, participó en lo que se llamaría movimiento de los indignados, posteriormente 15M, y sus campañas ayudaron a visibilizar la ausencia de horizonte que ha obligado a emigrar a miles de jóvenes.

Tras el adiós, hubo voces que señalaron, no sin sorna, que el punto final del colectivo obedece a que algunas de las cabezas visibles de Juventud Sin Futuro ya tienen el suyo resuelto, al haber accedido a cargos públicos en ayuntamientos y parlamentos autonómicos. En su comunicado final, sin embargo, JSF subrayaba que “miles de jóvenes de todo el país siguen sufriendo la precariedad laboral, siguen encadenando becas por trabajo, siguen sin poder acceder a una vivienda, siguen sin poder acceder a la universidad, siguen haciendo la maleta y dejando atrás su vida para buscar esa oportunidad que aquí no tienen”.

Es momento, pues, de acercarse al presente de esa juventud posterior a la que clamaba que no tenía futuro y que puede ser ya la segunda obligada a asumir unas expectativas vitales peores que las de sus progenitores.

Qué esperan, qué les disgusta, a qué aspiran quienes han nacido a partir del año 2000, que vivieron una primera infancia sin la crisis instalada en su habitación —hasta que tiró la puerta abajo— o que no han conocido más realidad que ella, que no participaron del ciclo de movilizaciones del 15M —los mayores apenas habían soplado once velas— y que combinan las clases del instituto con la presencia continua en televisión y redes sociales del secretario general de un partido también joven, Podemos.

A finales de 2016, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), vivían en España casi ocho millones de personas nacidas desde 2000

A finales de 2016, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), vivían en España casi ocho millones de personas nacidas desde 2000. ¿Se puede hablar de una generación o es más correcto mencionarlas en plural, habida cuenta de las diferencias de clase y género, entre otras? ¿Generación Z, criada en un mundo con conexión permanente a internet? ¿Generación 2018, cuando sus miembros más antiguos alcancen la mayoría de edad legal?

Son las 17:30 de un sábado del mes de abril. En el andén de la estación de metro de Quintana (Madrid), un grupo de chicas y chicos de unos 13 años espera. Ríen, toman algo parecido al mate y se mueven al son de una canción melosa y romántica, con una voz muy tratada, que alborota desde un móvil. ¿Generación autotune? También podría ser.

Irene, María y Yara nacieron en el año 2000. Viven en La Cabrera, un municipio de la sierra norte de Madrid en el que residen unas 2.500 personas. Allí disfrutan de la tranquilidad ausente en la gran ciudad pero lamentan la falta de oferta de ocio y la distancia. En el instituto colaboran en el periódico anual del centro.

¿Seríais las mismas si vivierais en otro sitio?

Yara: No seríamos las mismas, ¡claro que influye un montón! La gente de Madrid de nuestra edad es muy diferente a nosotras, se nota cuando ves a un grupo de chicas, desde el vestir, la forma de hablar, de comunicarse.

Irene: Depende del dinero. En el pueblo no nos preocupamos tanto por nuestra forma de vestir o cómo nos vean los demás, pero aquí es todo muy importante.

María: Seríamos muy diferentes. En Madrid se busca más la apariencia, por lo que conocemos. Por ejemplo, si no llevas unas zapatillas de marca te van a mirar mal. En el pueblo tampoco puedes vestir como quieras, es un ambiente más cerrado y te van a criticar. Influye tanto para bien como para mal.

Carles Feixa, catedrático de Antropología Social en la Universidad de Lleida y autor de De la generación @ a la #generación (NED Ediciones, 2014), considera que deben darse al menos tres condiciones para que se pueda hablar de generación: un acontecimiento que impacta en toda la sociedad actuando como parteaguas entre un antes y un después en la conciencia colectiva, pero que influye de manera distinta en función del momento vital en que se encuentren los protagonistas y de su edad; cierta idea de pertenencia a una generación, y unos procesos materiales de creación de nuevos agentes sociales en la fase juvenil.

Feixa explica a El Salto que en esta juventud posterior al 15M sí existen algunos rasgos convergentes, como la sobretitulación académica, la precariedad laboral como condición vital, el alargamiento del periodo de dependencia juvenil, la postergación de la fecundidad, una cierta repolitización o la integración en una cultura digital de segunda hornada —la web social—, que él denomina generación hashtag.

“No hay que confundir generación y cohorte”, apunta Josune Aguinaga, profesora de Sociología en la UNED y coordinadora del monográfico sobre jóvenes e identidades publicado por el Instituto de la Juventud en marzo de 2016. Una cohorte son quienes han nacido en el mismo año, mientras que una generación no comienza ni termina de repente. “La pertenencia, o no, a una generación viene determinada por otras variables socioculturales, geográficas, de hábitat —rural o urbano— y, por supuesto, por la clase social”, especifica.

Para Juan María González-Anleo, autor de Generación selfie (PPC, 2015), hay indicios simbólicos que permiten empezar a hablar de una nueva generación, “y quizás esto sea más importante que lo que detectan las estadísticas”, precisa.

Este profesor señala que lo que caracteriza a la adolescencia de nuestros días es el entorno en el que está creciendo: “Esa nueva generación simbólica es la generación de la crisis en la que aún estamos o en la que ellos sin duda están y seguirán estando mucho tiempo. László Andor, comisario europeo de Empleo y Asuntos Sociales, dijo en una entrevista que no podíamos hablar del final de la crisis con niveles tan altos de paro. Si esto es cierto, lo es tres veces más en el caso de los jóvenes”.

En su opinión, la crisis que define a esta nueva generación —”no la crisis de los más ricos, ni la de la que hablan los medios, sino la suya, en la que viven”— se viene gestando desde antes de 2008 y ha tenido como peor consecuencia la asunción de circunstancias que deberían ser inaceptables: “Desde los años 80 estamos viendo como normal que los chicos se queden en casa de sus padres hasta los 30 porque pagar un piso les condenaría a la miseria. Desde principios de siglo hablábamos de mileurismo y nos acabamos acostumbrando, ahora estamos en el miseurismo, y nos acostumbraremos”. Bienvenido, hijo, a la realidad.

Según las ediciones V y VI del Informe de aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas, presentado por el Ministerio de Sanidad en mayo de 2016, la tasa de menores de 18 años en riesgo de pobreza o exclusión (el índice AROPE) creció en 2,5 puntos entre 2010 y 2014, llegando al 35%.

El indicador agregado relativo al porcentaje de niños, niñas y adolescentes que viven en hogares con muy baja intensidad en el empleo fue el que evolucionó más negativamente durante ese periodo, partiendo del 9,1% en 2010 y alcanzando el 14,2% en 2014, tres puntos más que el de la población general.

El 28,6% de las menores de 16 años y el 29,2% de los menores se encontraban en situación de riesgo de pobreza a finales de 2016

Más reciente, la última encuesta del INE sobre condiciones de vida mostraba que el 28,6% de las menores de 16 años y el 29,2% de los menores se encontraban en esa situación de riesgo de pobreza a finales de 2016.

“Cuando nace la cohorte del año 2000 se encuentra en el mejor de los mundos posibles —recuerda Aguinaga—, y a los ocho años muchos se ven afectados por la pobreza que golpea a sus padres de una forma brutal, así que es de esperar que las salidas que encuentren para su futuro vayan por las vías tecnológicas”.

Rares tiene 16 años y Nerea 15. Él nació en Rumanía, pero la mayoría de sus recuerdos son fotos del mismo barrio de Madrid en el que se ha criado ella. Ambos cursan 4º de la ESO en un instituto público en Vallecas y saben lo que es crecer en medio del derrumbe. “Llegas un día a casa y tus padres te dicen: ‘No, hoy no hay dinero’, o tus amigos te cuentan que en sus casas no hay dinero”, dice Nerea mientras Rares puntualiza que “la crisis se nota en los últimos años a mediados de mes, cuando ya no puedes hacer muchas cosas porque no hay dinero hasta principios del mes siguiente”.

La experiencia les ha otorgado un conocimiento diferente al que se adquiere leyendo ensayos o viendo telediarios, como destilan las palabras de ella: “No es lo mismo una persona que vive en el barrio de Salamanca que alguien que vive en Vallecas, que todo el rato ve gente a la que desahucian, que vive en la calle. Ya no es gente que no conozcas, son amigos que te dicen que van a desahuciar a sus padres. En el barrio de Salamanca lo ven por la tele”.

Junto a la crisis, el otro suceso que marca a quienes hoy son adolescentes ha cumplido seis años este mes de mayo. Feixa opina que el 15M reúne todas las características de lo que autores como José Ortega y Gasset y Karl Mannheim denominaron acontecimiento generacional. Su influencia sobre quienes han nacido después del año 2000 tiene un peso muy relevante, valora, “no solo por haber crecido viendo a Pablo Iglesias —y a Albert Rivera— en la tele, sino sobre todo porque los códigos para interpretar lo que ellos dicen se han modificado”.

¿Cómo vivisteis el 15M?

María: Mi madre fue, pero yo no me acuerdo de nada. Yo le decía que no fuera a las manifestaciones, a ver si le iba a pasar algo (risas). Pero hace poco hemos ido a manifestaciones y no pasa nada.

Irene: Yo no lo viví, no me acuerdo de nada.

Yara: Yo me acuerdo de verlo por la tele, pero no lo recuerdo claramente porque era muy pequeñita.

La escritora Carolina León reconoce que el 15M la transformó a ella y también a sus dos hijas adolescentes, que entonces tenían cinco y diez años. “Nuestras conversaciones y formas de relacionarnos —recuerda— han estado atravesadas por las realidades que entraban desde la calle. Desde siempre vivíamos con poco dinero, pero después del 15M adquirimos otra mirada, para ir juntas a las manifestaciones, por ejemplo”. León ha volcado parte de sus experiencias en el libro Trincheras permanentes, que la editorial Pepitas de Calabaza publica este mes.

“Lo más complicado de criar a dos chicas en estas edades —admite— es no creerte que les vas a salvar la vida. Cuando ellas empiezan a ser sujetos y te das cuenta de que, además de ti, tienen otro montón de cosas e influencias, tanto en la cercanía como en lo digital, te percatas de que no las vas a salvar de nada, ellas saben más que tú de muchas cosas”. Carecer de respuestas, vivir en una cuerda floja permanente y no saber hasta qué punto se la traspasa a sus hijas son preocupaciones constantes para León, quien no cree que puedan independizarse a la edad que lo hizo ella, con 19 años.

El momento de reunión de las tres, afirma, es la cena, “cuando por fin nos sentamos juntas y charlamos un rato. Por mucho que nos guste ver series o hacer otras movidas, intentamos sentarnos a cenar. Luego, ya cada una otra vez a su pantalla”.

¿Podríais vivir sin móvil?

Irene: Sería muy complicado. A veces se te pierde o rompe, estás una semana sin móvil y parece que te falta algo, como que no puedes salir a la calle sin el móvil, no vas a saber qué le pasa a la gente, qué ocurre si me pasa algo cuando bajo a tirar la basura (risas). Sientes esa necesidad que nos han puesto de estar comunicada siempre. Ahora se habla más por WhatsApp o Telegram que por la vida real.

María: No podría, no por el hecho del aparato sino por la comunicación, por poder saber de otras personas. No solo hablo con mis amigos de cuatro chorradas sino que hablo con mis abuelos, por ejemplo. El móvil nos está dando muchas herramientas pero también nos está quitando comunicación cara a cara que antes tenía la gente. Pero es que en la sociedad ahora mismo está todo el mundo con el móvil. Es inevitable.

Yara: Estamos super-enganchados todos con el móvil, especialmente a nuestra edad.

Nerea: No podría vivir sin móvil. Hacemos todo con el móvil: jugar, escuchar música, ver series, hacer los deberes, comunicarnos…

Rares: Es que realmente tienes gran parte de tu vida dirigida hacia el móvil.

 

Cómo “resucitar” la energía solar en España en 7 pasos

http://www.elcorreodelsol.com/articulo/como-resucitar-la-energia-solar-en-espana

Diversas iniciativas demuestran que el sector solar vuelve a moverse en España.

El futuro de la energía solar precisa de un nuevo Ministerio de Energía y Cambio Climático.

Por Carlos FresnedaFrancisco Espín, en la huerta Los Muleros, de 5 MW en Bullas, Murcia

La “anomalía solar” en la que vive España no puede prolongarse ya más. En el mundo se instalaron 51.000 megavatios de fotovoltaica en el 2015, y nuestra pírrica contribución fue de apenas el 0,1%. Lejos, muy lejos, quedan los tiempos cuando nos codeábamos con los “campeones” mundiales, Alemania, por el primado planetario. Ahora jugamos en la mitad de la tabla europea y hemos permitido el más difícil todavía: el país de la nubosidad variable (Reino Unido) duplica ya por potencia instalada al país de “todo bajo el sol” y nos gana por 10 a 5 gigavatios…

Pero las persianas están cayendo por su propio peso. La renuncia de José Manuel Soria abre por fin la esperanza a la creación de un Ministerio de Energía y Cambio Climático como el que existen en los grandes países europeos. En el sector se empieza a percibir cierto movimiento y la presión social va a más.” El 30 abril se celebrará el Tercer Encuentro Estatal de la Plataforma Para un Nuevo Modelo Energético, que reunirá a más de 400 grupos con un sueño común: la auténtica y definitiva transición hacia las renovables.

Eduardo Lorenzo bajo la instalación solar de su casa en Madrid.

  1. Vincular sol y agua

“Ni se puede justificar lo que está pasando ahora, ni tampoco lo que sucedió en el 2008, cuando se instaló en España el 40% de la potencia instalada en todo el mundo”, advierte Eduardo Lorenzo, ingeniero y pionero de la fotovoltaica en nuestras tierras.

“Nuestro comportamiento neurótico tiene que dejar paso al sentido común: tenemos que dejarnos de cornadas y buscar un punto de encuentro. El ascenso de la energía solar es imparable: la vía fundamental de crecimiento va a ser el autoconsumo, en España y en todo el mundo”, asegura Lorenzo.

“Otro de los cauces naturales de expansión de la fotovoltaica, en un país donde está disminuyendo el régimen de lluvia, es sin duda el agua. Las comunidades de regantes se gastan todos los años una millonada en electricidad; va siendo hora de que explotemos la posibilidad de la fotovoltaica en sistemas de bombeos y en plantas desalinizadoras”, añade este profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y autor de Electricidad Solar Fotovoltaica, (Ed. Promotora General De Estudios) que rompe una lanza por “las empresas españolas que aportaron un valor añadido y que han exportado nuestro “know how” por todo el mundo”.

“Tenemos muy buena reputación en todo lo que es la electrónica de potencia aplicada a la fotovoltaica y a la fabricación de inversores. Y tenemos también una gran experiencia en ejecuciones de manera rápida y controles de calidad. Hay que empezar a recuperar todo ese tejido empresarial y laboral”, concluye.

  1. Derogar el Decreto de Autocosumo

Recoge el testigo otro ingeniero, Domingo Jiménez Beltrán, al frente de la Fundación Renovables, que pone como requisito indispensable para la “resurrección” de la fotovoltaica la derogación del actual Real Decreto de Autoconsumo y la eliminación del “impuesto al sol” (peaje de respaldo) para instalaciones de más de 10kw de potencia.

“Hay que avanzar hacia el autoconsumo con balance neto”, sostiene Beltrán. “Eso significaría que cualquier usuario, cualquier empresa y cualquier agricultor o comunidad de regantes podría generar su propia electricidad, colocando placas fotovoltaicas en sus tejados o en su propiedad, para su propio consumo, para cargar sus propias baterías cuando tenga excedentes o para descargarlo en la red”.

“Con una nueva política energética, España puede volver a ponerse en el grupo de cabeza mundial en fotovoltaica”, vaticina Beltrán, que reclama la creación de un Minisgerio de Energía y Cambio Climático, como el que existe en el Reino Unido y en otros países de nuestro entorno.

  1. Unirse a la Alianza Internacional Solar

Algo parecido opina José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (Unef), que denuncia la “absoluta falta de diálogo” con el Gobierno y el rechazo “casi ideológico” a abrir una mínima vía de crecimiento, como ha hecho Portugal, sin ir más lejos. Recalca Donoso la “ausencia escandalosa” de España en la Alianza Internacional Solar, presentada en la COP21 de París, en la que participan 120 países. El nuevo impulso al acuerdo climático de estos días en Nueva York debería servir para recordarle a alguien nuestra imperdonable ausencia en la alianza mundial.

El director de la Unef percibe sin embargo un cambio de aires y confía en que el 2016 sea el año del relanzamiento solar: “Hay ganas entre los inversores por exprimir el gran potencial de España, y más ahora que somos competitivos y no necesitamos ayuda del Gobierno”.

  1. Reducir la influencia del oligopolio

La Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) confía también en un cambio de rumbo que devuelva “la estabilidad regulatoria” y permita resolver “por vía política y de negociación” la situación de más de 60.000 familias hipotecadas por los recortes retroactivos a las primas. “Tenemos 30 arbitrajes internacionales y 10.000 recursos acumulados en los juzgados nacionales”, advierte Juan Castro-Gil, director jurídico de Anpier.

“En los últimos años se ha creado una imagen muy dañina de España, como un Estado inseguro jurídicamente y que no respeta las reglas del juego”. “Todos los países civilizados caminan hacia una transición energética”, advierte Castro-Gil. “La clave del cambio está en que el poder político sea capaz de soltar el cable de influencia del oligopolio eléctrico. Mientras las decisiones energéticas de este país oscilen sobre los intereses del puñado de empresas que dominan el sector, y no sobre los ciudadanos, el problema tendrá difícil solución”.Cote Romero, directora de Ecooo

  1. Ir hacia un nuevo modelo energético

Desde hace tres años, más de 400 organizaciones ciudadanas (grupos ecologistas, organizaciones de consumidores, asociaciones empresariales) han ido sumando fuerzas en la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético. “Apostamos por un sistema radicalmente distinto, basado en las renovables, en el ahorro y en la eficiencia, y en la democratización de la energía”, asegura Cote Romero, coordinadora estatal. Cote Romero es también directora de Ecooo, la empresa social (“no de lucro”) que lleva más de una década desbrozando el horizonte energético e intentando recuperar el terreno perdido.

Con la instalación recién inaugurada en Villa de Don Fabrique (Toledo) son ya 59 las plantas “recuperadas” o abiertas a la participación ciudadana. Más de 1.700 personas participan ya a través de opciones como el “camino solar” o la “desobediencia solar” o el “depósito solar”. Con la última iniciativa, Ecooolocal, la idea es impulsar ahora la transición energética municipio a municipio, conectando proyectos como el original “Rubí Brilla” (el modelo de eficiencia y sostenibilidad ideado por Angel Ruiz Casas) con el reciente “Rivas, Luz Verde”, hasta lograr una auténtica red de ciudades y pueblos por un nuevo modelo energético.

Presentación de la planta de Som Energía en Alcolea del Río, Sevilla, realizada bajo el modelo de inversión Generartion kWh

  1. Promover las cooperativas energéticas

Las cooperativas que comercializan y producen energía “verde”, están dando otra vuelta de tuerca al sistema. En Alemania hay ya cerca de medio millar; en España nos estamos acercando de momento a la decena (Som Energia, GoiEner, Zencer, Nosa Enerxía).

La referencia obligada es Som Energia, surgida en Cataluña en el 2010 con 150 socios y extendida ya por toda nuestra geografía con más de 30.000 contratos. “Hemos crecido rápido y de una manera orgánica, funcionando sobre todo por el boca a oreja”, asegura Marc Roselló , responsable del equipo técnico de la cooperativa.

“Hay quienes piensan que deberíamos estar creciendo ya de una manera exponencial, pero seguimos haciéndolo a un ritmo de 500 al mes, que no está nada mal”, asegura Roselló. “A la gente le sorprende lo fácil que es el cambio, sin temor a apagones o a problemas técnicos. Pero lo que más agradecen es el trato personal y el hecho de sentirse parte activa del cambio”.

En la terraza solar del Proyecto Virere

  1. Reconstruir el tejido solar

Y llegamos finalmente a Bullas (Murcia), donde vuelve poco a poco a salir el sol. “Quienes nos permitimos el lujo de no emigrar, tenemos el deber y el compromiso de preparar el camino de vuelta a nuestros compañeros”, asegura el ingeniero Francisco Espín, que llegó a ser consejero delegado de Gehrlicher Solar España, paseando entre los paneles de la huerta solar de 5 megavatios de Los Muleros (todo un hito en Europa en el 2007).

“Nuestra idea fue hacer de esto un “hub” solar, con un equipo potente de ingeniería que diseñara y dirigiera proyectos en todo el mundo”, admite Espín, que sin embargo no imaginaba que todo el “equipo” acabaría haciendo las maletas por falta de trabajo en España. El regreso entre otros de Juan José Martínez López, el “hijo pródigo” que se marchó a trabajar a Solar Century en el Reino Unido, ha devuelto sin embargo la energía perdida al pueblo murciano. Juanjo ha creado su propia iniciativa de educación y capacitación en renovables y en permacultura (Proyecto Virere) y ha sumado su entusiasmo a la iniciativa “Bullas con futuro”, trazando la transición hacia el nuevo modelo energético y la adaptación frente al cambio climático, fieles al viejo y renovado lema: “Piensa global, actúa local”.

Volver a Bullas es también el sueño de Alfonso Moya, gerente de Automatismos Mofer, que con sus 73 montadores ha sido capaz de instalar el último año en el Reino Unido un total de 80 megavatios (casi el doble del total de la potencia instalada en toda España en el 2015). “Tuvimos que salir de España porque no había trabajo y encima nos perseguían sistemáticamente”, denuncia Alfonso Moya, al frente del “exilio solar” que ha echado raíces en los últimos cuatro años de Cornualles hasta Cumbria.

“Las mejores empresas instaladoras y los mejores fabricantes de estructura son españoles, por eso nos reclaman en todo el mundo. Nuestro deseo es poder volver, pero sin todas las trabas que nos ponen nuestros gobierno, para seguir luchando y demostrando que esta energía es limpia, rentable y necesaria”.

“No uses nunca glifosato. Los pesticidas son tóxicos”

http://www.elcorreodelsol.com/articulo/no-uses-nunca-glifosato-en-el-jardin-los-peesticidas-son-toxicos

Entrevistamos a Carlos de Prada, responsable del área de tóxicos de la Fundación Vivo Sano, que nos explica cómo los plaguicidas que se usan en agricultura perjudican nuestra salud.

Por Montse Cano Seguridad alimentariaLos pesticidas son sustancias creadas para causar daño a organismos vivos, y nos lo causan a nosotros a través de los alimentos que comemos. Esta sencilla pero obviada premisa es la que Carlos de Prada, responsable del área de tóxicos de la Fundación Vivo Sano, intenta explicar allá a donde va. Los fitosanitarios que se usan en agricultura no son inocuos.

¿Todos los pesticidas son tóxicos?
Aunque en principio busquen causar daño solo a un tipo concreto de seres, parece que muchas veces los daños pueden ser más extensos. Hay muchos pesticidas sobre los que hay publicados miles de estudios científicos que a un nivel u otro los asocian a posibles problemas sanitarios y/o ambientales. Hacer una lista, siquiera somera, sería difícil: glifosato, 2, 4 D, clorpirifos, diazinon, mancozeb, prochloraz… Como también sería empresa prolija describir siquiera someramente los posibles efectos a los que unas o otras sustancias han sido asociadas: Parkinson, infertilidad, cáncer, problemas cognitivos en los niños, intoxicaciones agudas…

¿Cuáles son sus principales peligros para los consumidores?
Al margen de las intoxicaciones de los agricultores, en la comunidad científica preocupan mucho los posibles efectos de la exposición a niveles bajos de pesticidas en forma de residuos que hay en buena parte de las frutas y verduras convencionales. Especialmente porque los sistemas que se han venido empleando para evaluar el riesgo de estos residuos no han tenido en cuenta el conocimiento científico actual y tienen un fuerte componente arbitrario a la hora de establecer tales límites. Hasta ahora se han basado fundamentalmente en los criterios impuestos por las propias industrias fabricantes de los pesticidas. Una de las cosas que no ha sido debidamente tenida en cuenta, por ejemplo, es el potencial de actuar como disruptores endocrinos, es decir, perturbadores del equilibrio hormonal, que podrían tener muchos pesticidas. Y preocupa singularmente porque con las sustancias que actúan de este modo la ciencia no tiene claro que pueda establecerse con claridad un umbral de concentración lo suficientemente bajo como para ser seguro, especialmente cuando la exposición a estas sustancias se da en etapas tempranas del desarrollo, como el feto dentro de la madre. Los posibles efectos de la disrupción endocrina van desde la infertilidad a los efectos sobre el desarrollo del cerebro infantil, pasando por otros muchos, entre ellos algunos cánceres hormonodependientes como el de mama o el de próstata. Recientemente la Endocrine Society realizó una evaluación del coste sanitario asociado a la exposición a pesticidas organofosforados en Europa, y solo evaluando el daño sobre el cerebro infantil (por ejemplo, en pérdida de puntos de cociente intelectual, déficit de atención, etc.), el coste anual evaluado era de unos 146.000 millones de euros en la UE. La exposición principal a estos pesticidas parece ser la alimentaria.

¿Hay estudios científicos recientes que hayan sido determinantes a la hora de relacionar pesticidas modernos y enfermedades?
Hay toneladas de estudios científicos. Basta hacer una búsqueda en Pubmed o en cualquier otra base de datos de estudios científicos introduciendo en inglés un problema de salud y el nombre de un pesticida o varios para verlo. Continuamente aparecen más y más investigaciones científicas. Otra cosa es que la población se entere de ello o que los políticos presten oídos a la voz de la comunidad científica. En cualquier caso, como el lenguaje científico nunca es por sí mismo cien por cien asertivo y como ciertos estudios los paga la propia industria interesada, esto puede ser empleado para decir que hay “dudas” que justifican no hacer nada. No obstante, la comunidad científica ha emitido diferentes declaraciones donde deja bien claro que el nivel de conocimiento existente sobre una serie de sustancias es suficiente como para impulsar medidas contundentes que no se están acometiendo. Que debe adoptarse el principio de precaución aunque siempre pudieran existir algunas cosas donde pudiera estudiarse algo más.

¿Cuál es la polémica en torno al glifosato, el herbicida de Monsanto? ¿Se usa habitualmente más allá de la agricultura?
Sí, claro. En zonas verdes urbanas, en cunetas, en vías de ferrocarril… Podrían hacerse varios libros sobre el tema solo con hablar de lo que sucede, por ejemplo, en Argentina, donde cataratas de glifosato son vertidas sobre sus millones de hectáreas de cultivos de soja transgénica. Por abreviar, decir que la reciente inclusión de la sustancia en los listados de sustancias cancerígenas de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), entidad de la OMS que no se ha caracterizado precisamente por su entusiasmo a la hora de incluir sustancias como cancerígenas, ha dado fuerza a las campañas que a lo largo y ancho del planeta se realizan contra el uso de esta sustancia.

Los posibles efectos de la disrupción endocrina van desde la infertilidad a los efectos sobre el desarrollo del cerebro infantil, pasando por cánceres de mama o de próstata

¿Cuáles deberían ser las precauciones de alguien que tenga un jardín o un pequeño huerto?
Yo, obviamente, lo último que haría sería usar glifosato en mi jardín. Pero no conviene, por otro lado, desenfocar la cuestión. Mucha gente habla solo del glifosato o demasiado de él, pero olvida que el problema de los pesticidas es mucho mas vasto, y que hay muchas más sustancias asociadas a problemas a un nivel u otro. Incluidas sustancias autorizadas para ser usadas dentro de los propios hogares.

Si son peligrosos para la salud, ¿por qué las agencias de seguridad alimentaria no los prohíben?
Recomiendo que los lectores indaguen un poco sobre cómo se crearon agencias como la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), precisamente para tranquilizar a la población europea tras una serie de escándalos y crisis alimentarias, y especialmente sobre los conflictos de interés de personas que han trabajado en sus grupos de expertos. Simplemente haciendo eso quedará respondida la pregunta. El poder de la industria sobre las entidades que debieran velar por la seguridad frente al riesgo de las sustancias es tan escandaloso que solo la ignorancia de las masas acerca de ello permite que siga ejerciéndose. Un ejemplo, hasta 2008 no se estableció en la UE que debieran tenerse en cuenta estudios científicos independientes en la evaluación del riesgo de los pesticidas. Ha sido una tónica muy general que los millares de estudios realizados por los mayores expertos de los centros de investigación y universidades más serias del planeta no se tengan en cuenta debidamente, sin más, y se conceda más peso a estudios de la propia industria, muchas veces secretos, sobre los que decidían misteriosos paneles de expertos a puerta cerrada. Hoy en día, y a pesar de tímidos avances, la industria sigue dictando su ley. Las agencias reguladoras, básicamente, se dedican a decirnos que cierto nivel de presencia de un residuo de pesticida que suele encontrarse normalmente en las frutas y verduras está dentro de la norma y es “seguro” . Solo se declara ilegal una concentración de ese residuo que suele ser rara de encontrar. Es más, hace unos pocos años, la Comisión Europea subió masivamente los niveles permitidos en una serie de países, alegando una armonización, y aquí no pasó nada. Si vemos lo que hoy sabe la ciencia sobre el modo de acción de muchas de estas sustancias surgen algo más que dudas acerca de la seriedad de los límites que se establecen.

El DDT está prohibido desde los años 70, ¿pero se sigue usando en algunos países? ¿Puede llegar hoy día hasta nuestra alimentación?
Es tan persistente y bioacumulativo que seguimos teniendo en nuestros cuerpos presencia de su metabolito, el DDE. Además, algunas investigaciones concretas han medido DDT en alguna zona de España y no se sabe de dónde procede. Tanto con esta sustancia como con otras, es posible que lleguen productos contaminados de otros países. Como lo es que se usen productos prohibidos en algunas zonas de España. En mi opinión, aunque se trate de dar una sensación de control exhaustivo, es muy difícil controlar todo lo que sucede, más allá de controles puntuales más o menos representativos. Por otro lado, deberían destinarse más recursos a la investigación independiente que permitiera realizar una monitorización sobre posibles fuentes de exposición a una serie de sustancias y su presencia en el medio y el cuerpo humano para tener una imagen más nítida del tema.

¿En qué consiste la campaña sobre pesticidas de la Fundación Vivo Sano?
La campaña para la reducción en el uso de pesticidas de la Fundación Vivo Sano y Fodesam, que ha sido apoyada por otras entidades como Greenpeace, SEO-BirdLife, Ecologistas en Acción, etc, busca algo tan necesario como poner fin a la dependencia en el uso de pesticidas en la agricultura y no solo en ella. Fijémonos en que hablamos de dependencia de modo semejante a las toxicomanías. Y es que es como si nuestra agricultura fuese toxicómana y necesitase una desintoxicación. Esa dependencia es un problema reconocido universalmente por entidades como la FAO o por la propia Unión Europea, que en su Directiva sobre pesticidas dice que debe acabarse con ella. La forma de hacerlo, y es en lo que estamos, es fijar objetivos concretos, legalmente vinculantes, de reducción en el uso de pesticidas a nivel nacional y/o autonómico. Lamentablemente pocos países lo han hecho. Un ejemplo es Dinamarca que bajó un 40% entre 2011 y 2014 o Francia que acaba de presentar un plan para reducir un 50% de ahora al 2025. A nivel nacional pedimos una reducción del 30% del uso de pesticidas en cinco años, pero por autonomías ese objetivo debe ser mayor en aquellas con más uso de pesticidas. En paralelo, como mecanismo principal para conseguirlo, deben fijarse objetivos concretos de incremento de la agricultura ecológica. Hemos estado reuniéndonos con representantes de diferentes formaciones políticas y seguiremos haciéndolo hasta alcanzar esos objetivos, sea a nivel nacional o de alguna autonomía, sin olvidar tampoco la escala local. Hemos conseguido el apoyo de diferentes partidos.

¿A qué otras campañas puede sumarse cualquier ciudadano concienciado?
Nosotros, obviamente, estamos centrados en nuestra propia campaña. Entendemos necesarias e importantes todas las demás, como algunas que hay en torno a sustancias concretas como el glifosato, que no hacen sino contribuir a un mismo objetivo. Lo mismo sucede con la campaña de Greenpeace sobre los pesticidas que afectan a las abejas. Todo va en el mismo sentido. Invito a los que quieran a visitar nuestras webs y si quieren echar una mano que lo hagan (las webs de la Fundación Vivo Sano es www.vivosano.org y la del Fodesam www.fondosaludambiental.org) o a apoyar las campañas realizadas por otras ONG sobre estos temas. Son asuntos clave donde todo apoyo es poco.

 

¿Por qué se está prohibiendo la estevia en hoja?

https://soycomocomo.es/reportajes/por-que-se-esta-prohibiendo-la-estevia-en-hoja

Soycomocomo y la periodista Mercedes Milá se suman a la campaña de Josep Pàmies y la Dolça Revolució en contra de la ilegalización de la estevia en bruto (en hoja) y en defensa de sus cualidades medicinales y la ausencia de efectos tóxicos o secundarios. La Asociación denuncia, además, que la industria alimentaria se abandere de las cualidades endulzantes de la estevia cuando, en sus preparados a base de aditivo E-960 y otros productos refinados, sólo hay entre un 1% y un 4% de glucósidos de esteviol.La estevia (o Stevia rebaudiana) es una planta medicinal de origen sudamericano que, desde hace unos años, se cultiva, se distribuye y se consume también en Europa y en el resto de mundo. Es muy conocida por su efecto endulzante, ya que no aporta calorías, su principio activo endulza 300 veces más que el azúcar blanco y no aumenta el nivel de azúcar en sangre, pero éste es sólo uno de sus múltiples beneficios.

De hecho, la estevia tiene dos cadenas: una endulzante (principio activo rebaudiósido) y una terapéutica (principio activo esteviósido). En formato entero, es decir, en hoja verde, hoja seca y complemento alimenticio, conserva todos los principios activos, lo que no ocurre con los extractos de estevia, que sólo tienen rebaudiósido.

Las marcas comerciales elaboran sus productos con estevia sintetizada químicamente bajo el nombre de glucósidos de esteviol o E-960, que son los aditivos alimentarios que encontramos en los supermercados (leed las etiquetas y veréis que los preparados que encontramos como edulcorantes de mesa están compuestos por un total de 1% -4% de glucósidos de esteviol, junto con otros productos refinados, por lo que no los podemos considerar endulzantes saludables).

Estos edulcorantes procesados ​​por la industria alimentaria que encontramos en el mercado utilizan pues sólo la cadena endulzante de la estèvia, pero descartan la cadena farmacológica, que cuenta con todas estas propiedades medicinales, especialmente beneficiosas para las personas diabéticas:

  • Estimula la secreción de la insulina pancreática (interesante para los diabéticos tipo II) y mejora la sensibilidad a la poca insulina que les queda a los diabéticos tipo II.
  • antibiótico
  • Estimula el sistema inmunológico: ayuda a protegerse de las agresiones de patógenos
  • Favorece la digestión
  • Efecto cicatrizante sobre la piel y bactericida en las heridas
  • Hipotensor y vasodilatador
  • Cardiotónico
  • Disminuye el deseo o la apetencia de tomar dulces o grasas

En nuestro país está permitida la comercialización de sus principios activos, los glucósidos de estevia, como aditivo alimentario desde 2011, pero no como un alimento o complemento alimenticio. Por tanto, no se puede vender la planta en bruto, en formato de hoja verde, ni en hoja seca, ni en comprimidos ni en otros formatos que incluyan la planta entera de efecto medicinal. ¿Por qué?¿Por qué se está ilegalizando la venta de estevia?

El origen de la polémica viene causado, precisamente, por el origen de la estevia: como la planta proviene del Paraguay, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) considera que se trata de un nuevo alimento que no nos es familiar y que hay que demostrar científicamente en Catalunya que es lo suficientemente seguro antes de ser cultivado y consumido. Sin embargo, los estudios clínicos que serían necesarios hacer en Catalunya para poder legalizar tampoco están permitidos, lo que genera una situación de pez que se muerde la cola.

Estos estudios, sin embargo, sí que se han llevado a cabo fuera del país: la doctora Àngels Pallarès, por ejemplo, nos contaba en esta entrevista que sus estudios hechos en África concluyeron que “los resultados de dar infusiones con estevia los pacientes con diabetes tipo II son comparables con los de los fármacos orales“.

De hecho, ya hace 5 años que Alemania legalizó el cultivo y el consumo de estevia y en Japón ya hace más de 35 que es legal y muy utilizada para controlar la hipertensión y la diabetes, sin que se conozca ningún tipo de toxicidad ni de efecto secundario. Es por ello que los defensores de la estevia no entienden por qué en un mercado común como el de la Unión Europea no haya libertad de mercancías de plantas medicinales y denuncian que, en cambio, sí esté legalizada la venta de productos procesados ​​hechos a base de principios activos de la planta mezclados con otros productos sintéticos y refinados.

Campaña a favor de Josep Pàmies

Josep Pàmies es un agricultor de Balaguer, miembro fundador de Slow Food Terres de Lleida y de la asociación Dolça Revolució, que hace más de diez años que cultiva y vende cientos de variedades de plantas medicinales y variedades poco convencionales de plantas y flores comestibles, como la estevia. Durante estos años, Pàmies ha llevado a cabo una incansable labor divulgativa de las propiedades medicinales y terapéuticas de la estèvia, pero ahora ha recibido la orden, junto con otros productores y distribuidores, de retirar de la venta cualquier producto que contenga las hojas de esta planta medicinal, con la amenaza de una sanción económica en caso de incumplimiento.

Las Agencias de Salud, según los artículos publicados, se reservan “intervenir en las actividades públicas y privadas para proteger la salud y prevenir la enfermedad”. Pero Pàmies y los defensores de la estevia aseguran que los argumentos legales que se utilizan para aplicar esta medida no tienen por objetivo proteger a la población y prevenir enfermedades, ya que la estevia no representa ninguna amenaza ni hay ningún tipo de alarma sanitaria, al contrario.

En este sentido, Pàmies presentó alegaciones y pruebas documentadas que, según un comunicado de prensa de la Dolça Revolució, “evidenciaban que, los argumentos en los que se basó la Autoridad Sanitaria son nulos de pleno derecho, pues, se puede demostrar que la interpretación del reglamento (CE) 285/1997 (enlace pdf) Y la decisión 2000/196 / CE (enlace pdf), que es la base legal utilizada en los expedientes, ya han sido rebatidas por tribunales de justicia europeos, lo que permite que la estevia esté legalmente al alcance de los consumidores de Alemania y otros países de la CE”.

En la campaña a favor de la legalización de la estevia, Josep Pàmies y la Dolça Revolució ya han recibido el apoyo de más de 38.000 personas que han firmado la petición en la plataforma Change.org “NO! a la retirada de la planta medicinal Stevia del Mercado #SteviaLibre” con la intención de entregarla a la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, y a la que también se ha sumado Soycomocomo y la periodista Mercedes Milá, ferviente defensora de Pàmies y de la estevia.

Josep Pàmies también ha trasladado la polémica al Parlament de Catalunya y asegura que “la gente de la CUP y de Catalunya Sí que es Pot harán todo lo posible para evitar que nos cierren la empresa y para discutir en el Parlament la necesidad de que Catalunya haga lo que hizo el estado de Baviera, que legalizó la estevia condicionando a toda Alemania”. Catalunya tiene plenas competencias en salud y, “con el antecedente de Alemania, no puede excusarse”, asegura Pàmies.

MURCIA, TIERRA DE PLAGUICIDAS

http://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2017/02/04/murcia-tierra-plaguicidas/803285.html

La Región es la comunidad española donde más se utilizan estos productos – Las abejas, las grandes afectadas

Un manto negro de abejas muertas delante de sus colmenas en el asentamiento del apicultor Pedro García, en Mazarrón. GREENPEACE

Un manto negro de abejas muertas delante de sus colmenas es lo que puede encontrarse hoy en el asentamiento de abejas melíferas del apicultor Pedro García, en Mazarrón. Se trata de una sitiación que se repite cada año y que, según los expertos está asociada a las fumigaciones con plaguicidas tóxicos que se llevan a cabo durante la primera floración de frutales de hueso como los nectarinos.

En esta ocasión las magnitudes han sido mucho mayores. “Las abejas y los productos de la colmena son mi única fuente de ingresos. La mia y de mi familia. Vivimos de y para las abejas. Esta masacre me supone una pérdida de unos 15.000 euros, sin contar con la miel que dejaré de producir”, ha afirmado Pedro García. “Los agricultores no se dan cuenta de que tiran piedras contra su tejado. Necesitan a mis abejas y a los demás polinizadores”, ha añadido.

Alertada por la Asociación de Apicultores de la Región de Murcia, Greenpeace se ha desplazado a Mazarrón y ha sido testigo de la primera gran mortandad de abejas del año. “Las abejas se nos mueren y junto a ellas también los polinizadores silvestres. Esperamos que esta sea la primera y última mortandad a la que asistimos este año y por ello exigimos que las autoridades tomen cartas en el asunto desde ya”, ha declarado Carlos Zafra, veterinario de la Asociación de Apicultores de la Región de Murcia. “No podemos seguir así. Los apicultores nos arruinamos y el Planeta se va al garete”, ha añadido.

Y es que, debido a la dimensión que está alcanzando esta problemática y al hecho de que se repite cada año, la Asociación de Apicultores de la Región de Murcia ha convocado una concentración pacífica delante de la Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente de Murcia para el 16 de febrero a las 9.00 horas.

Los millones de abejas melíferas muertas son la cara visible de este enorme problema, pero en el campo la muerte de otros polinizadores es igual de preocupante. Son un eslabón fundamental de la cadena trófica, de ellos depende en gran medida el equilibrio ecológico del planeta y nuestra propia seguridad alimentaria.

En España, según un informe de Greenpeace, el 70% de los principales cultivos dependen en mayor o menor medida de la polinización por insectos. En el caso de los nectarinos podrían darse pérdidas de hasta un 90% de la producción si estos insectos no realizan su gran labor.

Además, este mismo informe puso en evidencia que la agricultura de la Región de Murcia es la tercera más amenazada en España por la pérdida de polinizadores, debido a la alta dependencia que algunos sectores tienen de estos insectos.

Los agricultores están atrapados en un ciclo vicioso que les hace totalmente dependientes de los plaguicidas químicos de síntesis, de otros insumos agrícolas y de las grandes empresas que los producen. Estas empresas solo buscan su máximo beneficio económico y no tienen ningún interés en que se prohíban sus productos ni en que la agricultura ecológica crezca.

“Los plaguicidas químicos son auténticas bombas atómicas que se lanzan en el campo con total impunidad. Matan a las plagas de los cultivos, pero también a los principales aliados de los agricultores y dejan la Tierra herida de muerte. Dependemos de estos pequeños y fascinantes insectos como del aire que respiramos”, ha afirmado Luís Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace España.

“Pedimos que de forma inmediata se haga un control férreo del uso de plaguicidas, que a corto plazo se prohíban los más peligrosos y se apueste decididamente por la agricultura ecológica”, ha concluido Ferreirim.

El año 2017 va a ser decisivo para las abejas, puesto que se revisarán las prohibiciones parciales impuestas en la UE de tres insecticidas neonicotinoides puestas en marcha en 2013. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria concluyó recientemente que todos los usos de dos de estos insecticidas, de Bayer, presentan un elevado riesgo para las abejas. Para el otro la empresa, Syngenta, no entregó la información necesaria para renovar su autorización. Ante esto es urgente que se adopte una prohibición total y España debería apoyar una propuesta en este sentido.