Beyond The Break – GROWING

MOY HILL COMMUNITY GARDEN

http://www.growing.ie/

The story of a group of pro surfers who have left the international surfing circuit in order to grow organic vegetables on Ireland’s Wild Atlantic Way.

What we are

The Garden started by a few folk having a chat about how there can be a space for people in the community to relax and socialize without being inside and without being on the beach.

So a kind man gave the community the use of a piece of unused land, and the whole community got involved, clearing the space, removing the waste and having a lot of fun doing it. Some people came every day for hours and some came once for 30 min but everything is excellent and that is the idea.

Come when you can and if you want, spend days, weeks and years sitting on the bench and taking it all in. If you would like to come to the Garden, the gate is always open. There is no ownership. It’s yours. If you feel like doing a few things around the Garden and no one is around, give us a call. If you cannot get through, plant some flowers, do some weeding, water the flowers whatever you feel. Everyone wants you to enjoy the space. Pick an apple or berry and feel the good vibrations.

Each Tuesday in the summer we have a open day in the Field, a large 3 acre field on the top of a windy hill in Moy where we do most of the growing. Here, we use old techniques to grow organic produce, to teach people how to do it for themselves and to feed some of the community the fresh produce they need.

Last year we grew 86 varieties of fruit and vegetables including 26 varieties of potatoes. We grow everything from seed and where we can, we save our own. The produce that is generated we distribute to the people that contribute. If you help for a day, you will be fed, educated and welcomed with open arms. If we have an abundance of produce, it is donated to a produce table in the Moy Hill Community Garden. It is placed on the table on Friday mornings at around 10am. There is a donation box if you feel like contributing to the running costs of the project.

We operate on a purely natural and organic system: seaweed, manure, hard work and love go into the soil. We plough the land with horses and weed by hand. We welcome any advice and expertise as we are constantly learning and evolving.

More Upcoming Events

OUR Blog ANd facebook have regular updates so check in to see the latest news

Farm day

Every Tuesday MARCH – NOVEMBER (11-5)

community cook-up

Every Friday

(6pm at the Community Garden in Moy village. Please park at church)

garden day 

Every Saturday

(10-4 at the Community Garden in Moy. Please park at the church)

CSA AND CONFERENCE TOUR (Community Supported Agriculture)

http://www.growing.ie/csa-tour/

An overview of our 14 day road trip from the Green Party convention in Dublin to England and Wales. Visiting 8 organic farms, the organic producers conference, giving three talks in, having a surf on the seven bore and getting a mountain of knowledge.

El consumo desde lo colectivo

http://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/58-numero-27/401-el-consumo-desde-lo-colectivo

Lectura en clave de sostenibilidad

Marian Simón Rojo

Formar parte de iniciativas agroecológicas como grupos de consumo autogestionados y huertos comunitarios induce cambios en los modos de vida, los patrones de consumo y la dieta. Quienes entran a participar, lo hacen siendo conscientes, al menos parcialmente, de los problemas sociales y ambientales asociados a los sistemas de alimentación global. Implicarse en proyectos de alterconsumismo y huertos comunitarios refuerza esa conciencia, la amplía a otros campos y les permite sentirse partícipes de la construcción de alternativas desde lo colectivo.  Mas-del-Rotgle-CS-Agusti-Hernandez

Mas del Rotgle, Castelló. Foto: Agustí Hernàndez la-llecua-cs

La Llécua, Castelló. Foto: Agustí Hernàndez

La alimentación se está convirtiendo en un potente vector de transformación social. O eso parece desprenderse del contenido de un creciente número de publicaciones y declaraciones que ensalzan el potencial de las redes alimentarias alternativas y de la agricultura urbana para conseguir ciudades y territorios más resilientes y que anuncian a su vez la configuración de una nueva geografía urbana y rural en torno a sistemas agroalimentarios emergentes. Como dice Mamen Cuéllar, «Se trata de una suerte de nuevo activismo desde la cotidianidad que participa en la construcción de una hegemonía alternativa».

Se suele escuchar que involucrarse en estas iniciativas induce cambios en la dieta y hace que adoptemos estilos de vida y hábitos de consumo menos insostenibles. Es una afirmación basada sobre todo en percepciones personales, sin que por el momento haya suficientes datos y estudios que la corroboren. Hacer visible esa correlación, sustentándola con datos, reforzaría los argumentos de los movimientos sociales, que reclaman apoyo para este tipo de iniciativas y que intentan introducir la agroecología y la soberanía alimentaria en la agenda política.

BUSCANDO RESPUESTAS

Formar parte de un proyecto agroecológico o de un grupo de consumo, ¿influye en el estilo de vida?

Con esa inquietud en la cabeza, desde Surcos Urbanos realizamos un estudio en 2015 para descubrir si formar parte de un proyecto agroecológico o de un grupo de consumo influye en el estilo de vida. Se confeccionó un cuestionario con preguntas sobre dieta y hábitos de consumo (ingesta de carne, productos de temporada y compra en tiendas de barrio), participación en actividades (creación o refuerzo de lazos comunitarios) y voluntad de reducir la desigualdad (atención prestada a las condiciones laborales de quienes cultivan y producen).

El cuestionario fue enviado por correo electrónico a redes y grupos organizados. Nos centramos en tres tipos de proyectos:

• Cooperativas integrales que abarcan producción, distribución y consumo, y son iniciativas de agricultura apoyada por la comunidad. La autogestión es un tema clave y normalmente adoptan estructuras horizontales y asamblearias. Tanto las decisiones como los problemas y los riesgos se comparten entre todas.

• Grupos de consumo, autogestionados según principios de solidaridad social y sostenibilidad ambiental, sin ánimo de lucro y no comerciales. Se organizan para comprar directamente. Aunque algunos de sus participantes lo sean por puro pragmatismo, para conseguir productos ecológicos a mejores precios, lo normal es que entre sus motivaciones figure el apoyo a productores y productoras.

• Huertos comunitarios gestionados colectivamente. En la mayoría de los casos se trata de iniciativas generadas por grupos de base en solares o espacios abandonados de la ciudad. La producción de alimentos es relativamente escasa y de autoconsumo, pero son espacios de aprendizaje y socialización.

Durante dos meses se mantuvo el cuestionario abierto y recibimos más de 250 respuestas de todo el Estado, un 54 % desde el área metropolitana de Madrid. La mitad de las respuestas (53 %) corresponde a personas implicadas en grupos de consumo, un 12 % en huertos comunitarios o cooperativas integrales y el 34 % participan en ambos tipos de proyectos. La mayoría (43 %) llevan entre 1 y 3 años en el proyecto y un 36 % entre 3 y 10 años, mientras que en torno al 10 % llevan menos de 1 año o más de 10 años.

REDUCIR LA HUELLA ECOLÓGICA DE LA ALIMENTACIÓN

Los resultados son contundentes: participar en una de estas iniciativas de alterconsumismo o de huertos induce cambios en los hábitos de compra de alimentos; el 84 % de los participantes han aumentado su consumo de productos de temporada y un 60 % compra más en tiendas de barrio. También se ve un efecto claro en la dieta: el 15 % ya eran vegetarianos, pero otro 60 % indica que participar en estas iniciativas les ha llevado a reducir su ingesta de carne (y con ello reducen la presión sobre los recursos naturales, suelo, agua, etc.). Especialmente quienes se abastecen a partir del sistema de cestas fijas (sin pedidos individualizados) acaban comiendo más verduras y más diversas, con «variedades hortícolas que desconocíamos o no comprábamos por desconocer su forma de preparación». También es una vía de educación para «salirnos del berenjena-tomate-pimiento-calabacín 365 días al año. Eso no es sostenible desde luego, aunque lleve la etiqueta “eco”, “integrado”, “biodinámico”, etc.».

El propio funcionamiento de los grupos permite reducir notablemente el empleo de envases y la generación de residuos. Y eso se traslada a otras compras «intentando evitar productos con envasado excesivo y plásticos».

Hay otros aspectos, como las pautas de movilidad, que son más complicados de cambiar: solo un 29 % ha reducido su uso del coche privado. Si se suma esta cifra al 20 % que nunca lo usaba ya antes de unirse al proyecto, el cuadro resulta más optimista.

AMPLIAR LA TOMA DE CONCIENCIA

Varias respuestas, todas procedentes de personas de cooperativas integrales, expresamente se refieren a ellas como oportunidades para «construir conscientemente espacios de relación e intercambio al margen de las reglas del mercado». De una manera más general, sirven para ampliar la toma de conciencia sobre los problemas de desigualdad que acarrea el sistema alimentario globalizado: el 68 % dice que desde que forman parte de uno de estos colectivos de alimentación alternativa o de un huerto, tiene en cuenta las condiciones laborales de quienes producen los alimentos (otro 26 % ya lo tenía en cuenta antes).

De las respuestas se desprende que participar en estas iniciativas ha cambiado la actitud hacia la comida y quienes la cultivan: «Valoro mucho más lo que como, aprovecho mejor la comida, sé lo que cuesta que la tierra te dé alimento», «Utilizo mejor la comida, ahora no hay desperdicio en casa» y aprecian «compartir y colaborar con los productores de la zona, poniéndolos en valor».

APRENDIZAJE Y REFUERZO EN COLECTIVO

Se puede hacer un recorrido de los cambios que se generan, desde la escala de barrio hasta el ámbito más interior de la satisfacción personal. De acuerdo con el estudio, este tipo de iniciativas refuerza «la sensación de pertenencia» y las redes comunitarias de barrio… o del territorio: «Nos ha hecho implicarnos y empatizar con muchísimos proyectos que están generándose en la isla». Es probable que quienes responden a la encuesta sean precisamente las personas más comprometidas y activas; tal vez eso ayude a explicar que prácticamente todas las respuestas hablan en positivo con relación a la vida de barrio: el 59 % participa más en actividades locales y otro 39 % ya era muy activo antes de incorporarse al proyecto.

Formar parte de un grupo es un método de aprendizaje y reflexión en comunidad. Si algo destaca sobre todo lo demás, es el componente colectivo de las iniciativas, algo que aprecian especialmente y que les permite sentirse «parte de una construcción y transformación social». El espacio colectivo «refuerza el compromiso político y ecologista que ya tenía» y compartir experiencias facilita que esa conciencia alterconsumista se haya «extendido a otros campos de nuestra vida como cuestiones relacionadas con la ropa o los juguetes».

Y no menos importante, son múltiples las respuestas que destacan el efecto sobre el bienestar interior: «Nos ha aportado también más felicidad, más risas, más enriquecimiento personal, ir más tranquilos» y dicen vivir más felices por sentirse «partícipes de un cambio», por «el compartir personal y un acompañamiento humano y cercano». Como sintetiza uno de los participantes: «Quizá no sea revolucionario, o no vaya a cambiar el mundo, pero entre tanto participar en colectivo de un grupo de consumo responsable nos une, nos forma, teje red social y nos da momentos de felicidad».

¿IR MÁS ALLÁ DE «LOS DE SIEMPRE»?

Asomarse a una asamblea de cooperativa o a un día de reparto deja ver, dentro de la diversidad, que sus participantes comparten rasgos reconocibles (lenguaje, actitud e incluso estética), pero ¿qué dicen los datos?, ¿se puede identificar un «actor sociopolítico» detrás de estos proyectos? Desde un punto de vista meramente cuantitativo, y de acuerdo con las respuestas, son proyectos apoyados por las clases medias con alto nivel educativo (más del 80 % tienen estudios universitarios). Aunque las condiciones laborales son cada vez más precarias, todavía un porcentaje nada desdeñable (45 %) tiene trabajo estable.

Son mayoría las respuestas de mujeres (65 %). Teniendo en cuenta que (sorprendentemente) apenas hay hogares unipersonales, parece que ellas son más proclives a sumarse a estas iniciativas o tal vez persista un sesgo por género y todavía son mujeres quienes llevan la carga de los cuidados en el hogar, incluso en entornos «alternativos».

Más allá de estos datos, parece que con carácter general, a estas iniciativas «se apuntan personas ya sensibilizadas con los temas de consumo y ecología». Aunque luego los intereses puedan ampliarse, la concienciación previa es esencial: «Mi consumo no es más responsable por hacerme de un grupo de consumo, he buscado y encontrado un grupo de consumo por querer mantener un consumo responsable».

Sus participantes añaden a la concienciación una notable dosis de compromiso, ya que formar parte de estos proyectos, que tienen un componente importante de autogestión, exige una dedicación considerable de energía y tiempo, pues parte del trabajo es asumido entre todas (sobre todo tareas de distribución y organización). Como se ha visto, sin duda es enriquecedor compartir tareas y tiempo «con otros vecinos y amigos permitiendo una mayor socialización e integración en el barrio». Pero el balance entre esfuerzo, trabajo, dedicación, precio y cantidad de comida obtenida no siempre está claro y hace que algunos proyectos sean en la práctica ejercicios de activismo político solo asumibles por personas muy motivadas. Incluso con un nivel alto de concienciación, a veces se hace inviable la participación «me acabó resultando insostenible en lo personal y en lo familiar, por falta de tiempo para asistir como los demás y aprovechar plenamente los productos, etc.»

Es decir, por sus características (nivel de compromiso, dedicación, horarios limitados de reparto, etc.) son opciones para una minoría, difícilmente extrapolables a toda la población. Eso hace que, aunque casi todos los proyectos y redes alimentarias alternativas hayan emergido desde los movimientos sociales, se escuchen cada vez más voces que plantean la necesidad de que los gobiernos locales reaccionen y las promuevan, para lograr un mayor impacto. Una demanda que no se libra de las críticas, pues también se acusa a las redes alimentarias alternativas de ser objeto de interés de las clases medias y medias-altas. Más allá de esa crítica, queda en el aire la duda de cómo sería posible promoverlas y favorecer una transición agroecológica de los sistemas alimentarios sin perder el carácter holístico en que la alimentación es parte de un proceso de transformación integral, algo que sí consiguen estas alternativas alterconsumistas, cuando son experiencias desde lo colectivo que van más allá de «comer ecológico».

Marian Simón Rojo

Surcos Urbanos

https://surcosurbanos.wordpress.com

NOTA: La autora agradece su apoyo a quienes generosamente respondieron a la encuesta, y muy especialmente a quienes se hicieron eco y difundieron el llamamiento en sus colectivos y territorios. Solo podemos ponerle nombre a una pequeña parte: Fiorella, en Granada; Glenda, en Sevilla, Pablo Llobera, de la Red de huertos de Madrid; Franco, de TERRAE; Jon, del SaS; José Daniel, de la RAC, y un buen puñado de compas del BAH!

X Foro por un Mundo Rural Vivo

X Foro por un Mundo Rural Vivo -marzo 2017Compañeras y compañeros,

El X Foro por un Mundo Rural Vivo ya está amasado con cariño y listo para hornear. Ahora sólo hay que esperar a que nuestra cocción paciente lo convierta en un manjar crujiente y esponjoso. Durante los días 3, 4 y 5 de marzo, os lo serviremos con todo su aroma a leña, en la Venta de Contreras, Minglanilla, Cuenca.

Este año queremos explorar las múltiples posibilidades de actuación que nos ofrece el ámbito municipal para seguir construyendo soberanía y favoreciendo la ruralidad. El municipio es el lugar que facilita el conocimiento y las relaciones de cercanía entre las personas y de éstas con el territorio, es el lugar de la convivencia y la colaboración ciudadana. Más allá de simple receptor de los bienes y servicios suministrados por la administración pública, el municipio es un espacio de toma de decisiones comunes, un medio para la democracia participativa.

Desde esta visión del municipio – el primer escalón para transformar nuestra sociedad – surge el municipalismo transformador. Nuestra propuesta es analizar ese proceso transformador desde diferentes ámbitos, para orientarlo hacia la construcción de un mundo rural vivo. Por eso nuestro lema este año proclama MUNICIPALISMO TRANSFORMADOR PARA UN MUNDO RURAL VIVO.

Pero no estaríamos caminando hacia la transformación si no hubieran dado el primer paso otras personas antes que nosotras. Este año celebramos el décimo Foro y aprovechamos la fecha para hacer un recorrido por los últimos 20 años de encuentros. Queremos recordar y agradecer a todas esas personas que han luchado y trabajado por y desde el mundo rural.

Y, como todos los años, celebramos la oportunidad de encontrarnos, de juntarnos alrededor de una mesa, y compartir. Compartimos ideas, experiencias, propuestas… pero también compartimos nuestra comida, nuestros productos cultivados con cariño y elaborados con gusto para las grandes ocasiones. Celebramos la Soberanía Alimentaria y la gastronomía rural, y nos encantaría que fuerais pensando vuestra receta y reuniendo los ingredientes. Por el momento compartimos el menú que desde aquí estamos preparando.

Y como casi no queda nada para vernos y disfrutarnos, os enviamos ya la ficha de inscripción, a la que podéis acceder desde el siguiente enlace: https://goo.gl/eJfud2. Tened en cuenta que las plazas de alojamiento en Venta de Contreras son limitadas, así que si queréis alojaros allí daos prisa para reservarlas. Así mismo, las personas que quieran participar en el mercado del domingo y no pertenezcan a las zonas de la Provincia de Valencia, Cuenca y Albacete, tienen de plazo hasta el día 10 de febrero para inscribirse.

Este X Foro es mi estreno como presidenta y, también, como participante en este movimiento que lleva ya veinte años. Quiero animar a la participación y a la lucha como siempre se ha hecho, porque aún tenemos muchas batallas que librar.

                                                                                              Ángeles Santos Alfonso

 

MENÚ PROVISIONAL

(AVANCE DEL PROGRAMA)

VIERNES 3 de marzo – Venta de Contreras

10.00h – Acogida de participantes.

16.00h – Bienvenida y Celebración de 20 años de Foros por un mundo Rural Vivo.

17.00h – Inauguración. Homenaje a los luchadores del Mundo Rural Vivo.

19.15h – Presentación Capitalidad Mundial de la Alimentación y contextualización actual.

19.30h – Presentación de Vía Campesina y de la VIIª Conferencia (Derio, Bizkaia 15-24 julio 2017)

19.45h – Espacio de socialización y encuentro.

21.00h – Gran cena campesina: menú compartido con productos y recetas de toda la península.

22.30h – Actividad lúdica, organizada por la Plataforma per la Sobirania Alimentària del País Valencià.

SABADO 4 de marzo – Venta de Contreras

09.00h – Desayuno.

10.00h – Acto central: MUNICIPALISMO TRANSFORMADOR PARA UN MUNDO RURAL VIVO.

11.30h – Breve pausa para café y división en grupos de trabajo.

12.00h Trabajo en talleres paralelos:

  • Soberanía Alimentaria (compra pública, consejos alimentarios…).
  • Servicios públicos y financiación (ley Montoro, financiación, bienes comunales…).
  • Mundo Rural Vivo (nuevos pobladores y pobladoras, diversificación económica, arte y cultura, escuela rural…).
  • Economía Solidaria-Soberanía Alimentaria.

14.00h – Comida.

16.00h – Trabajo en talleres paralelos:

  • TTIP.
  • Soberanía energética.
  • Derechos del campesinado.
  • Encuentro de Alianzas Territoriales por la Soberanía Alimentaria.

18.00h – Descanso.

18.30h – Dinámica participativa: Propuestas e iniciativas para el futuro del movimiento rural.

21.30h – Cena.

22.30h – Fiesta Campesina organizada por la Alianza Manchega por la Soberanía Alimentaria.

DOMINGO 5 de marzo – Minglanilla: Plaza del Salero.

09.00h – Desayuno.

10.00h a 14.00h – Mercado de productos locales y artesanos, e intercambio de semillas.

10.00h – Exposición conclusiones.

11.30h – Micro abierto y debate.

11.55h – Minglanilla, pueblo Inolvidable (el IIº Congreso de Intelectuales en la Plaza del Salero el 5 de julio de 1937).

12.00h – Clownclusiones con Kancaneo Teatro.

13.00h – Cierre y manifiesto.

14.00h – Comida en la Cooperativa de Minglanilla.

Community Seed Banks in Nepal

Seeds for Change: Community Seed Banks in Nepal – Full Film in Nepali with English Subtitle |

Community seed bank has more than 20 years of history in Nepal. The main objectives of establishing a community seed banks are to halt the rapid erosion of local varieties and their on-farm management, improving local livelihoods and resilience through providing easy access to quality seeds of diverse crops and varieties at the local level and realizing farmers’ rights on seed. This video presents some cases of how community seed banks in Nepal supported by LI-BIRD in collaboration with various development partners are achieving the conservation and livelihood goals.
A LI-BIRD Production | 2016

¿Competimos o nos autocertificamos?

http://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/55-numero-24/344-competimos-o-nos-autocertificamos-spg

Los resultados en cascada de los Sistemas Participativos de Garantía (SPG)

Patricia DOPAZO GALLEGO

Había una vez un mundo en el que se cultivaban los alimentos y otro en el que se consumían. Para explicar al segundo las formas de producción era necesario mandar la información en cohetes, hasta que algunos habitantes de un mundo y de otro empezaron a juntarse, a hablar y a organizarse.

El pasado mes de noviembre, en Valencia, participamos en la organización, junto a CERAI y la Plataforma per la Sobirania Alimentària del País Valencià, de un encuentro estatal de Sistemas Participativos de Garantía (SPG). Esta es una forma un poco compleja de nombrar lo que pasa cuando, en un territorio concreto, un grupo de iniciativas productivas se organiza para autocertificarse sobre criterios agroecológicos con la complicidad de otras partes, especialmente de quienes consumen sus productos.

Y puede que si suena complejo, sea porque lo es. Pero una complejidad en positivo, que surge de una mirada despierta y amplia, cuando entendemos la acción de producir y de consumir alimentos no como acciones desconectadas y estancas, sino como parte de un sistema de relaciones con la naturaleza y con las personas, y entendemos que con ellas realizamos una incidencia, un efecto del que nos corresponsabilizamos y que queremos observar y trabajar colectivamente. Una mirada que probablemente la agroecología nos ha enseñado, abriéndose paso sobre la cortedad de miras del sistema alimentario capitalista.

En este encuentro tuvimos la oportunidad de sumergirnos en los debates de nueve grupos que, bajo diferentes condiciones y tiempos, caminan estos procesos que empiezan a transformar las lógicas de funcionamiento del sector. ¿Cómo son en lo cotidiano? ¿Qué retos se les presentan?

El SPG encuadra muy bien ese todo que supone la agroecología y la soberanía alimentaria. (Xavi, productor del SPG Ecollaures).

CERTIFICAR PARA COMUNICAR

Las formas alternativas de certificación surgieron hace ya tiempo y no es la primera vez que las tratamos en esta revista. La certificación ecológica oficial muchas veces se percibe como un elemento ajeno, no integrado en las lógicas que se manejan desde la soberanía alimentaria, al estar pensada desde un sistema de mercado diferente, el de la especialización y los interminables eslabones (de hecho, vemos cada vez más estos sellos en marcas multinacionales que lanzan «líneas ecológicas»). Sus burocracias pesan y, a menudo, no se adaptan a las formas de producción agroecológicas, que, por ejemplo, en la finca manejan una biodiversidad subversiva que no encaja en formularios. También pueden ser muy cuestionables sus criterios, por insuficientes y por no adaptarse a las particularidades de cada circunstancia.

Por otro lado, cuando se hace uso de canales cortos de comercialización e incluso se establecen relaciones directas con gran parte de las personas que adquieren lo que producimos, el sello oficial puede dejar de tener sentido. ¿Por qué íbamos a fiarnos más de esa maquinaria burocrática anónima que de la campesina que conocemos o de la que tanto hemos oído hablar?

Sin embargo, la agricultura ecológica sigue siendo «la otra agricultura». Puede que por eso, y por la tendencia a desconfiar que nos ha enseñado la sociedad capitalista, necesitemos «garantías». Bien, pues construyámoslas desde abajo y horizontalmente.

Y ahí es donde nos situamos: personas productoras que coinciden en sus dudas sobre el sello oficial, dispuestas a construir juntas una garantía diferente, propia, que se adapte mejor a su filosofía y que mejore su acceso al mercado. En la gran mayoría de los casos, invitan a participar a personas y grupos que adquieren regularmente sus productos, e incluso a veces también a colectivos locales implicados en la transformación social, que pueden aportar metodologías y herramientas. Así, establecen sus propios criterios sobre qué consideran ecológico y a partir de ahí diseñan formas de autoevaluarse: cuestionarios, visitas, registros, etc. y formas de comunicar e informar («educar», decían muchas de las participantes en el encuentro) a la ciudadanía: vídeos, páginas web, folletos, charlas, visitas, jornadas de trabajo, actividades lúdicas, visibilización en mercados…

Durante la organización del encuentro se hizo una consulta a los SPG sobre los temas que consideraban importante abordar en los talleres de trabajo. Los temas priorizados resumen muy bien lo que un SPG significa: construcción de confianza, relaciones e incidencia política.

spg01spg02Encuentro estatal de SPG / CERAI

COMUNICAR PARA TRANSFORMAR

Todo se construye desde espacios de participación horizontal; espacios de encuentro nuevos, entre personas que de otra manera podrían no haberse conocido y mucho menos reflexionar juntas. Porque la razón de ser de estos espacios no es otra que poner en común qué entendemos por agroecología, qué se quiere conseguir y transmitir, provocando así un debate muy valioso que cuestiona todo el proceso productivo desde diferentes puntos de vista.

En este marco, y fruto de ese diálogo permanente, se toman decisiones y se van diseñando y construyendo poco a poco los pilares, la estructura y las tareas del SPG; un edificio que no es rígido, que debe estar dispuesto a ir modificándose y ser como un organismo que va creciendo y adaptándose. Las guías de las visitas a fincas, una herramienta que a menudo se utiliza, donde se plasman los aspectos que quieren conocerse, se pusieron como ejemplo: van cambiando, no serán las mismas dentro de dos años, porque con la puesta en práctica colectiva se aprende y ese aprendizaje ha de incorporarse. Y como un organismo, el crecimiento debe ser pausado, a su propio ritmo, porque un crecimiento descontrolado puede provocar desequilibrios en forma de conflictos.

     Realizamos encuentros periódicos con una parte lúdica de música y comida popular, así se estimula la convivencia entre el grupo. (David, Ecored de Aragón).  

A raíz de ponerse en el papel de las personas que consumen, surgen muchas preguntas y algunas se trasladaron a los debates del encuentro: ¿Nos adaptamos demasiado a sus exigencias?, ¿estamos sabiendo explicar correctamente nuestro trabajo para que pueda ser valorado?, ¿hasta qué punto somos responsables de transmitir esto? Con suerte, en las reuniones de los SPG hay quien puede dar su opinión desde el otro lado, que argumenta desde una posición de consumo consciente que, al comprar, busca coherencia con sus ideales y filosofía. Lo mismo que busca quien produce, pero además ha de poder vivir de su trabajo.

Si lo pensamos bien, estos espacios de conocimiento mutuo y discusión son muy escasos en las dinámicas convencionales de producción-distribución-consumo. Uno de sus lugares naturales pudo ser la cooperativa agraria o el mercado, pero ¿qué cooperativas tenemos ahora?, y ¿qué mercados? Puede que los SPG estén llenando un vacío muy importante para el empoderamiento del sector en lo relativo a la soberanía alimentaria.

En cualquier caso, lo importante, se dijo en el encuentro, es estimular a la ciudadanía y que tome parte y, a partir de ahí, lo que surja, ya que el problema es la pasividad social. Porque de los SPG han salido muchas iniciativas: jornadas abiertas, mercados locales, actividades en centros de enseñanza, interlocución con las administraciones públicas… e incluso este encuentro de experiencias a escala estatal.

TRANSFORMAR HACIA FUERA ES TRANSFORMAR HACIA DENTRO

En los dos días del encuentro, puede que una de las cosas que se destilaron más fue la capacidad de los SPG para interpelarnos en lo personal, concretamente sobre la manera en la que nos movemos colectivamente, las maneras de cuidarnos y las capacidades de cada cual para asumir funciones en momentos concretos.

En los grupos de SPG se encuentran perfiles muy diversos (en el ámbito profesional, de edad, de prioridades…), por lo que es particularmente importante prestar atención a la comunicación y conocer el nivel de compromiso de cada persona.

Los espacios y las responsabilidades que se generan en un SPG, requieren actitudes que normalmente no hemos aprendido a desarrollar o perfeccionar: escuchar, ceder en nuestros posicionamientos, asumir y manejar nuestros prejuicios, tener empatía… La presencia en el encuentro de algunas compañeras de organizaciones campesinas de Bolivia y su forma de entender el trabajo colectivo sirvió como espejo. En nuestra sociedad tenemos, en general, una enorme falta de educación organizativa, fruto del individualismo. Este es uno de los retos más importantes que se afrontan desde los SPG y, por ejemplo, en el caso de Ecollaures, en Valencia, ser conscientes de ello les motivó a apostar por una formación sobre facilitación de grupos, con una actividad final de convivencia que consideran que supuso un antes y un después para el proceso.

Algo de lo que también se habló en el encuentro fue de cómo en muchos lugares la transformación del campo con la revolución verde hizo que la competencia se acentuara en el sector agrario, y se perdiera mucha comunicación y cooperación entre personas productoras. La falta de comunicación se da también entre modelos productivos diferentes en un mismo territorio. Estas rencillas, que a veces se cargan de generaciones anteriores, en algunos casos están superándose con las redes que se generan en los SPG, que a menudo trascienden a sus integrantes y provocan acercamientos entre personas que no participan en ellos pero que se mueven en la misma zona. Por otra parte, algunos SPG han conseguido ser un punto de dinamización y encuentro para los nuevos proyectos productivos, especialmente de personas jóvenes, que encuentran asesoramiento, redes de apoyo y motivación.

Poner en marcha un SPG en un territorio supone activar multitud de procesos transformadores, los más importantes puede que se nos escapen y solo sean visibles a largo plazo. Con esta enorme potencialidad que vemos solo al asomarnos, ¿quién se acuerda ya de que el objetivo es certificarse?.

II Encuentro de Sistemas Participativos de Garantía

Tras el fructífero primer encuentro que tuvimos en Valencia, hemos coincidido en el deseo de celebrar un encuentro con carácter anual en el ámbito peninsular. El siguiente ya tiene fecha y será coordinado por el SPG A Gavela.

El encuentro será entre los días 16 y 18 de junio, paralelamente con el VI Congreso Internacional de Agroecología que se celebrará en la Universidad de Vigo. Esperamos congregar a personas interesadas en crear redes e intercambiar experiencias para nutrirnos mutuamente en torno a sistemas que fomenten el fortalecimiento de lazos entre los agentes sociales que forman parte de la cadena alimentaria, tanto desde la producción como del consumo, pasando por los intermediarios, para profundizar en la soberanía alimentaria, apoyarnos y reafirmarnos en nuestros respectivos proyectos.

Trataremos de visitar alguna experiencia, de compartir tiempo para el diálogo fructífero, además de abordar temas que nos preocupan, como la legitimación o la forma de llegar a un precio justo, pasando por la necesidad de participar en la conservación de las variedades tradicionales, etc.

Más información en http://spg.saramaganta.info.

Patricia Dopazo Gallego

Associació Perifèries