España se queda sola cultivando transgénicos

http://www.bioecoactual.com/2017/09/03/espana-se-queda-sola-cultivando-transgenicos/?utm_campaign=espana-se-queda-sola-cultivando-transgenicos-frutas-y-verduras-de-septiembre-tarro-de-ensalada-detox&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

España sigue siendo el único país de Europa en el que se cultivan cantidades significativas de vegetales transgénicos (Organismos Genéticamente Modificados, OGM). En concreto, en 2016 se cultivaron en España 129.081 hectáreas con la única variedad biotecnológica que actualmente está autorizada de acuerdo con la normativa de la Unión Europea, el maíz transgénico MON-810 (o maíz Bt), creado por la multinacional Monsanto.

La cifra de cultivos transgénicos de 2016 representa un aumento del 19,8% respecto a la extensión del maíz transgénico en España en 2015, según el balance anual mundial elaborado por el Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA, por sus siglas en inglés), una entidad que apoya sin ningún reparo el uso de cultivos biotecnológicos.

Tras España, los únicos países europeos con transgénicos son Portugal (7.069 hectáreas en 2016), Eslovaquia (138 hectáreas) y la República Checa (75). Rumanía, Polonia y Alemania, que en años anteriores tenían pequeños cultivos transgénicos, no registraron ninguna extensión con esta variedad en 2016, según se indica en el informe del ISAAA. Así pues, durante el año pasado prácticamente el 95% de los transgénicos de Europa tenían su origen en campos de nuestro país.

Luis Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace en España, considera que el informe del ISAAA viene una vez más a confirmar el “fracaso de los cultivos transgénicos después de más de 20 años de comercialización”. “Pese a que los datos muestren un incremento de la superficie respecto al año anterior, muestran también que el cultivo de transgénicos en el mundo sigue siendo muy minoritario, no llegando ni siquiera al 10% de la superficie agraria mundial; y se concentran en una veintena de países”, explica Ferreirim.

Los datos sobre cultivos transgénicos por comunidades autónomas muestran igualmente una gran concentración territorial. Del total de 129.081 hectáreas con transgénicos en España, 46.546 corresponden a Aragón, 41.567 son de campos de cultivo de Catalunya y 15.039 hectáreas de Extremadura; seguidos de Andalucía, Navarra y Castilla-La Mancha.

Luis Ferreirim destaca en este sentido que “sería importante y fundamental iniciar una profunda reflexión del uso de transgénicos en España tal como recomendaron los servicios técnicos del propio Gobierno de Aragón, puesto que los rendimientos no son mejores que los de las semillas convencionales y que las pérdidas por taladro -la plaga que evita el maíz transgénico que se cultiva en España- no son relevantes en los últimos años”.

Los sectores ecologistas que se oponen a los transgénicos consideran que la utilización de variedades manipuladas genéticamente -como el maíz Bt- responde principalmente a los intereses de las empresas agroquímicas -en este caso Monsanto- y a los agricultores que intentan sacar mayores beneficios a sus cultivos sin hacer un balance global de sus posibles impactos ambientales o sociales.

Problemas legales y oposición ecologista

Las exigencias legales impuestas a los transgénicos por la Unión Europea responden a la oposición de diversos sectores sociales y grupos ecologistas -preocupados por los posibles efectos de este tipo de variedades sobre el medio ambiente y la salud- y el planteamiento de algunos técnicos y políticos que dudan que el cultivo de OGM sea la solución a los problemas agrícolas a los que se enfrenta Europa.

Mientras que en Europa el cultivo de transgénicos sigue siendo prácticamente inexistente (sin que esta realidad provoque la ruina de agricultura europea), los políticos y agricultores de otros países se han convertido en defensores de este tipo de productos de laboratorio. Países como Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá o la India se han convertido de hecho en líderes mundial de la industria agroalimentaria de los transgénicos.

El informe de la ISAAA destaca que la superficie mundial cultivada con transgénicos alcanzó en 2016 la extensión total de 185,1 millones de hectáreas, algo superior a las 179,7 millones de hectáreas en 2015 y las 181,5 millones de hectáreas en 2014. “En 2016, un total de 26 países, entre los cuales se encontraban 19 países en desarrollo y 7 países industrializados, plantaron cultivos biotecnológicos [transgénicos]”, expone el resumen del informe.

La nota informativa difundida por la ISAAA para presentar su informe anual acumula una larga lista de elogios hacia los cultivos transgénicos; en algunos puntos utilizando expresiones claramente propagandísticas. “Los cultivos biotecnológicos se han convertido en un recurso agrícola indispensable para los agricultores de todo el mundo debido a la gran cantidad de beneficios que ofrecen por su mejor productividad y rentabilidad así como también, por el menor esfuerzo que requieren”, afirmó el presidente de la junta directiva del ISAAA, Paul S. Teng. “En los países en desarrollo, la plantación de cultivos biotecnológicos [transgénicos] ayudó a aliviar el hambre aumentando los ingresos de 18 millones de pequeños agricultores y de sus familias y logrando que disfrutaran de estabilidad financiera más de 65 millones de personas”, asegura la nota difundida por la ISAAA; en una de las afirmaciones que evidentemente no comparten los grupos ecologistas y otros sectores sociales críticos con la industria de los transgénicos.

Luis Ferreirim destaca que uno de los ejemplos del poco éxito de los transgénicos a escala global es que “siguen predominando los mismo cultivos que hace 20 años: los tolerantes a herbicidas y a insecticidas”. Además, el portavoz de Greenpeace recuerda que los principales cultivos transgénicos “no están destinados a la alimentación directa humana, sino a la alimentación de animales, que no pueden elegir lo que comen”.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

España se queda sola cultivando transgénicos

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España sigue siendo el único país de Europa en el que se cultivan cantidades significativas de vegetales transgénicos (Organismos Genéticamente Modificados, OGM). En concreto, en 2016 se cultivaron en España 129.081 hectáreas con la única variedad biotecnológica que actualmente está autorizada de acuerdo con la normativa de la Unión Europea, el maíz transgénico MON-810 (o maíz Bt), creado por la multinacional Monsanto.

La cifra de cultivos transgénicos de 2016 representa un aumento del 19,8% respecto a la extensión del maíz transgénico en España en 2015, según el balance anual mundial elaborado por el Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones de Agrobiotecnología (ISAAA, por sus siglas en inglés), una entidad que apoya sin ningún reparo el uso de cultivos biotecnológicos.

Tras España, los únicos países europeos con transgénicos son Portugal (7.069 hectáreas en 2016), Eslovaquia (138 hectáreas) y la República Checa (75). Rumanía, Polonia y Alemania, que en años anteriores tenían pequeños cultivos transgénicos, no registraron ninguna extensión con esta variedad en 2016, según se indica en el informe del ISAAA. Así pues, durante el año pasado prácticamente el 95% de los transgénicos de Europa tenían su origen en campos de nuestro país.

Luis Ferreirim, responsable de agricultura de Greenpeace en España, considera que el informe del ISAAA viene una vez más a confirmar el “fracaso de los cultivos transgénicos después de más de 20 años de comercialización”. “Pese a que los datos muestren un incremento de la superficie respecto al año anterior, muestran también que el cultivo de transgénicos en el mundo sigue siendo muy minoritario, no llegando ni siquiera al 10% de la superficie agraria mundial; y se concentran en una veintena de países”, explica Ferreirim.

Los datos sobre cultivos transgénicos por comunidades autónomas muestran igualmente una gran concentración territorial. Del total de 129.081 hectáreas con transgénicos en España, 46.546 corresponden a Aragón, 41.567 son de campos de cultivo de Catalunya y 15.039 hectáreas de Extremadura; seguidos de Andalucía, Navarra y Castilla-La Mancha.

Luis Ferreirim destaca en este sentido que “sería importante y fundamental iniciar una profunda reflexión del uso de transgénicos en España tal como recomendaron los servicios técnicos del propio Gobierno de Aragón, puesto que los rendimientos no son mejores que los de las semillas convencionales y que las pérdidas por taladro -la plaga que evita el maíz transgénico que se cultiva en España- no son relevantes en los últimos años”.

Los sectores ecologistas que se oponen a los transgénicos consideran que la utilización de variedades manipuladas genéticamente -como el maíz Bt- responde principalmente a los intereses de las empresas agroquímicas -en este caso Monsanto- y a los agricultores que intentan sacar mayores beneficios a sus cultivos sin hacer un balance global de sus posibles impactos ambientales o sociales.

Problemas legales y oposición ecologista

Las exigencias legales impuestas a los transgénicos por la Unión Europea responden a la oposición de diversos sectores sociales y grupos ecologistas -preocupados por los posibles efectos de este tipo de variedades sobre el medio ambiente y la salud- y el planteamiento de algunos técnicos y políticos que dudan que el cultivo de OGM sea la solución a los problemas agrícolas a los que se enfrenta Europa.

Mientras que en Europa el cultivo de transgénicos sigue siendo prácticamente inexistente (sin que esta realidad provoque la ruina de agricultura europea), los políticos y agricultores de otros países se han convertido en defensores de este tipo de productos de laboratorio. Países como Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá o la India se han convertido de hecho en líderes mundial de la industria agroalimentaria de los transgénicos.

El informe de la ISAAA destaca que la superficie mundial cultivada con transgénicos alcanzó en 2016 la extensión total de 185,1 millones de hectáreas, algo superior a las 179,7 millones de hectáreas en 2015 y las 181,5 millones de hectáreas en 2014. “En 2016, un total de 26 países, entre los cuales se encontraban 19 países en desarrollo y 7 países industrializados, plantaron cultivos biotecnológicos [transgénicos]”, expone el resumen del informe.

La nota informativa difundida por la ISAAA para presentar su informe anual acumula una larga lista de elogios hacia los cultivos transgénicos; en algunos puntos utilizando expresiones claramente propagandísticas. “Los cultivos biotecnológicos se han convertido en un recurso agrícola indispensable para los agricultores de todo el mundo debido a la gran cantidad de beneficios que ofrecen por su mejor productividad y rentabilidad así como también, por el menor esfuerzo que requieren”, afirmó el presidente de la junta directiva del ISAAA, Paul S. Teng. “En los países en desarrollo, la plantación de cultivos biotecnológicos [transgénicos] ayudó a aliviar el hambre aumentando los ingresos de 18 millones de pequeños agricultores y de sus familias y logrando que disfrutaran de estabilidad financiera más de 65 millones de personas”, asegura la nota difundida por la ISAAA; en una de las afirmaciones que evidentemente no comparten los grupos ecologistas y otros sectores sociales críticos con la industria de los transgénicos.

Luis Ferreirim destaca que uno de los ejemplos del poco éxito de los transgénicos a escala global es que “siguen predominando los mismo cultivos que hace 20 años: los tolerantes a herbicidas y a insecticidas”. Además, el portavoz de Greenpeace recuerda que los principales cultivos transgénicos “no están destinados a la alimentación directa humana, sino a la alimentación de animales, que no pueden elegir lo que comen”.

Autor: Joaquim Elcacho, Periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia

 

Oro verde, las semillas libres de la huerta de Europa

 http://www.eldiario.es/murcia/Oro-semillas-libres-huerta-Europa_0_681382629.html

La Almajara del Sur es un vivero murciano que trabaja con variedades tradicionales, que no están patentadas y no son híbridas; como su vivero, en España, hay pocos “se pueden contar los dedos de las manos”

Perder la posesión de las semillas, “que no deben tener un dueño físico, es grave para la consecución de nuestra soberanía alimentaria”, se lamentan los creadores del proyecto

Su radio de acción va desde Almería a Alicante, pasando por Murcia, Albacete o Jaén

Erena Calvo

Rafael, ingeniero agrónomo, y Javier, biólogo, pusieron en marcha su vivero hace cinco años E.C.

Rafael García, ingeniero agrónomo, y Javier Cerezuela, biólogo, trabajan desde hace casi una década para frenar la desaparición de las variedades tradicionales hortícolas de la Región de Murcia; un 80 por ciento de ellas está en peligro de extinción. Estamos hablando de más de un millar de hortalizas autóctonas. Oro verde.

Hace cinco años que crearon sus propios viveros, La Almajara del Sur, en la huerta murciana de Cehegín, en el noroeste de la Comunidad.

Rafael y Javier trabajan con semillas de variedades tradicionales, pero también con semillas libres, que quedan fuera del sistema de las patentes. Es su compromiso ético. Como su vivero, en España, hay pocos. “Se pueden contar con los dedos de las manos los que tienen producción únicamente ecológica y que opten por este tipo de semillas, la mayoría de los viveros ecológicos a su vez producen en convencional.

En 2008 fue cuando comenzaron a interesarse por la producción de plantas y semillas tradicionales en ecológico y se unieron a un grupo de investigación de la Universidad de Murcia (UMU).

“Caracterizábamos semillas antiguas en un banco de la UMU donde trabajábamos con el catedrático José María Egea, muy conocido por sus proyectos de recuperación de variedades, un proceso de exploraciones que se llevó a cabo sobre todo en pueblos pequeños de interior”, porque en las zonas muy industriales como el Campo de Cartagena o el Valle del Guadalentín, cuenta Rafael, la gente ya no guarda las semillas. Las prospecciones de Egea se dirigieron más a la zona Noroeste, en la Serranía del Segura.

Rafael y Javier lo que hicieron fue “dinamizar” esos estudios. “Montamos una asociación para intercambiar las semillas”, que está dentro de la Red Estatal de Semillas. Y crearon también el vivero para divulgar las variedades sobre el terreno e introducirlas en la cadena de comercialización “aunque fuera a nivel local, a pequeña escala, con los agricultores ecológicos”, como una estrategia para la conservación in situ de las variedades.

Las semillas con las que trabajan además, son semillas libres, fuera del sistema de las grandes multinacionales que manejan las patentes. “Nuestra decisión fue no utilizar semillas patentadas ni híbridas; la mayoría están certificadas porque se las compramos a algunas empresas rebeldes que se dedican a ese tipo de semillas”.

En sus almacenes guardan decenas y decenas de botes de semillas E.C.

En España solo hay una, “que nosotros conozcamos”, Les Refardes, de Cataluña. En Francia, donde hay mucho movimiento campesino, hay alguna más; y sobre todo compran a Austria, Alemania e Italia, “donde quedan empresas de semillas libres que no están metidas en el tema de los híbridos y las patentes”, explica Rafael mientras Javier se apresura en el vivero para preparar los próximos pedidos.

“A nivel ético, intentamos poner nuestro granito de arena para desmercantilizar este tema; perder la posesión de cosas como las semillas que no deben tener un dueño físico es grave para la consecución de nuestra soberanía alimentaria”.

Trabajan con muchas variedades de tomate, pimiento, berenjena, calabazas o judías, “ hay muchísimas variedades, aunque nosotros las hemos reducido a aquellas que productores y consumidores han valorado mejor”.

El “tirón” ecológico

Su público suelen ser pequeños o medianos agricultores; uno de los objetivos del vivero es que el productor y consumidor ecológico local tengan capacidad de distinguirse con variedades singulares que no se encuentran en el mercado convencional.

Un 60 por ciento de sus clientes son agricultores de cercanía, que producen para comercializar sus productos en el mercado local, y el resto, amateur, que cultivan su propio huerto. “Ha habido un tirón muy fuerte en los últimos años en la puesta en marcha de huertos urbanos, o de terraza, por ejemplo”.

Pero, “de vez en cuando”, llegan hasta ellos grandes productores, “les da el subidón porque ahora se reclama mucho el producto gourmet, está de moda”, dice Rafael.

“No es fácil para ellos porque las variedades tradicionales son muy peculiares, y no son como los híbridos, a los que les echas tres productos y salen perfectos; hay que tener en cuenta muchas cuestiones, ver cómo se adaptan al terreno, cómo responden, y los grandes agricultores no tienen tiempo; y no pueden introducirlas en sus sistemas productivos”.

“¿Que cómo se aprende a cultivar esas variedades?” Pues “como antaño”, cuenta Rafael, cultivando y probando. No hay otra.

Ellos tienen su propio campo de experimentación de 6.000 metros cuadrados, donde prueban todas las variedades que venden para poder asesorar luego a los agricultores que trabajan con ellos. Es su almajara, que significa tierra abonada con estiércol para que germinen pronto las semillas.

Como dice Rafael, aquí siempre hay mucho trabajo porque “todo lo hacemos nosotros de manera tradicional y lleva mucha mano de obra, no tenemos maquinaria”.

Las semillas tradicionales y libres, además, “son más caras” porque las empresas que las producen cuentan con poca mecanización y hacen un trabajo muy artesanal de selección.

El 80 por ciento de variedades que llegan a La Almajara del Sur se compran y “las locales de Murcia las tenemos que hacer nosotros porque si no, no las hace nadie; no las encuentras en ningún sitio”.

Habla mientras señala las estanterías de uno de sus almacenes, donde se acumulan decenas y decenas de botes de semillas que les han dado o intercambiado agricultores o la Red de Semillas “y todavía no hemos probado; cada año experimentamos con algunas y reproducimos las que ya tenemos”.

Tienen su campo de experimentación, donde prueban todas las variedades que venden E.C.

Las que ya saben que funcionan las guardan en una nevera “normal”. “Antes secamos artesanalmente las semillas y les bajamos la humedad a un 5 por ciento para meterlas en tarros herméticos, así reducimos la degeneración de la semilla”.

Los planteles también los siembran a mano, cuenta mientras nos enseña uno que tiene encima de la mesa de coliflor morada y otro de pak choi, “una col china que tiene mucho hierro y nos reclaman mucho últimamente”.

Como fertilizante, utilizan turba ecológica, que no está fertilizada con productos químicos, con hummus de lombriz y fibra de coco. “Este es el reto más grande para el viverismo ecológico porque pensamos que el utilizar turba no es un recurso tan sostenible, aunque se regenera naturalmente se utiliza mucho más rápido de lo que se regeneran las turberas”.

Uno de sus trabajadores sembrando a mano los planteles E.C.

Su radio de acción va desde Almería a Alicante, pasando por Murcia, “y a veces llega gente también de Albacete o Jaén”. En Alicante es donde más éxito tienen. “Hay mucha población extranjera y quizás existe una mayor sensibilidad hacia estos temas”. En Murcia hay muchas hectáreas de agricultura ecológica, confirma, “de arbolado y hortaliza, pero la mayoría es para exportar”.

Rafael insiste. “Nos dirigimos más a los pequeños agricultores que quieren consumir variedades de la zona, o saber que la planta la hace una empresa de la zona y formar parte de alguna manera de esa cadena de valor”.

Lo compara con la gastronomía. “Nuestros productos están hechos poco a poco, a fuego lento; es como hacer un puchero en una olla rápida, la comida puede que sea igual de nutritiva pero pierde sabor”. Por eso, dice, muchos de los clientes que vienen por aquí son gente mayor, “los que al final más valoran lo auténtico del sabor”.

 

¿Cómo y porqué crear un Banco de semillas?

http://www.bioecoactual.com/2017/07/03/como-y-porque-crear-un-banco-de-semillas/?utm_campaign=noticias-bio-eco-actual-08072017&utm_medium=email&utm_source=acumbamail

Recipientes para el almacenamiento de semillas en estanterías de metal dentro de la bóveda

Las semillas son la parte reproductiva de los vegetales, las que contienen todo el código genético para originar nuevas plantas como ellas. Son resistentes, de fácil conservación y transporte, e indispensables para generar una nueva cosecha, por lo que desde la prehistoria se ha aprendido a guardarlas como pequeños tesoros. De ahí el nombre de Banco de semillas.

Esto ha funcionado así hasta las últimas décadas, en que una gran parte de la población se ha desvinculado de la actividad agraria y de la naturaleza. Con ello, muchas especies autóctonas han perdido sus guardianes tradicionales, y la diversidad disminuye cada año, se pierden centenares a lo largo del planeta. Cada vez que un horticultor deja de cultivar su huerto, su conocimiento y sus variedades de semillas desaparecen.

Al mismo tiempo un grupo de empresas multinacionales con un inmenso poder económico -Monsanto, DuPont, Syngenta, y Groupe Limagrain- ha modificado genéticamente las especies más comunes para patentarlas y tener la exclusividad de venderlas, uniformando el mercado.

Estas semillas OMG no son fértiles, es decir, de su fruto no se puede volver a extraer una semilla que germine

La consecuencia es que los agricultores se han vuelto dependientes de ellas y de sus métodos de cultivo, que siempre van acompañados de una gran cantidad de productos fitosanitarios como herbicidas, plaguicidas y fertilizantes químicos de gran toxicidad.

Afortunadamente, todavía quedan muchas especies que no se han perdido. Pero es urgente que tomemos conciencia de la importancia de preservar las semillas biológicas y autóctonas, y es una tarea que hemos de hacer el mayor número de personas posible, para evitar su extinción irremediable.

Producir semillas es técnicamente muy sencillo. Sólo necesitamos partir de semillas ecológicas, paciencia y una serie de técnicas prácticas y fáciles de realizar, al alcance de todos. Para ello hemos de hacernos con un huerto o jardín orgánico. Cada huerto tendrá la impronta de la persona que lo cuida, y nunca debe ser mayor de lo que nos veamos capaces de cultivar. Diseñaremos el espacio según la disponibilidad del conjunto para cultivar nuestras hortalizas, plantas de flor y aromáticas.

Entrada a la Bóveda global de semillas de Svalbard

El primer paso es hacer un semillero para proteger el crecimiento de las platas cuando nacen. Puede hacerse en cajas poco hondas, o en tacos, y se usa tierra fértil y esponjosa, por ejemplo compost. Se coloca una semilla siempre ecológica en cada taco, o se distribuyen espaciadamente por la caja, se cubren levemente y se van humedeciendo con regularidad. Cuando crecen y empiezan a no caber, se trasladan a su lugar definitivo. Y se van cuidando observando sus necesidades y proporcionando las condiciones de sol, aire y agua necesarias para su desarrollo. Cada especie marcará su tiempo de recolección. Además de usar para alimentarnos la mayoría de plantas de nuestro huerto, siempre dejaremos unas cuantas para que realicen el ciclo completo de su desarrollo y nos permitan la recolección de sus semillas.

Este círculo de fertilidad (semilla-planta-fruto-semilla) es sencillo de realizar, sólo requiere respetar los tiempos precisos que marca la propia variedad de planta para potenciar su desarrollo sin venenos fitosanitarios. Una vez que ha completado, llega el tiempo de la cosecha.

Técnicas para recoger las semillas:

  • Semillas dentro de vainas: Se recolectan cuando las vainas están completamente secas en su planta. Se rompen las vainas y se extraen las semillas. Se retiran las impurezas y se guardan. Además de legumbres como judías, guisantes y habas, forman pequeñas vainas también las crucíferas como coles, coliflores, kale y rabanitos.
  • Semillas en inflorescencias: Se recolectan con la flor completamente seca. Se corta la flor entera y se separan las semillas manualmente de las cápsulas que las contienen. Se avientan para eliminar impurezas. Además de zanahoria, apio y perejil, también para cebollas y puerros.
  • Semillas de plantas de hoja: Las semillas están dentro de sus cápsulas. Hay que dejarlas secar completamente antes de cortar las cápsulas de la mata. Luego se aprietan para reventar la cápsula y extraer la semilla manualmente. Ejemplo: lechuga, escarola, acelga, remolacha, espinaca.
  • Solanáceas: Se han de recoger con los frutos muy maduros. En los tomates se saca la parte gelatinosa con la semilla, en berenjenas se pone toda la pulpa donde hay semillas, se introduce en un recipiente de vidrio, en su propio jugo o cubierto de agua, se cierra y se deja fermentar una semana, hasta que se crea una fina capa blanca en la superficie, luego se limpian con abundante agua, se decantan con un recipiente grande lleno de agua y se cuelan. Por último se secan. Tomates y berenjenas, pero también es así para los pepinos.
  • Cucurbitáceas: Se dejan madurar completamente en la mata, se abren, se vacían de semillas, se limpian y se dejan secar completamente. Calabazas, calabacines y melones.
  • Aromáticas: Todas las especies de aromáticas se han de cosechar secas en sus plantas. Luego se limpian de impurezas con cribadoras muy finas por su pequeño tamaño. También se puede almacenar con los restos de planta. Albahaca, menta, marialuisa, romero.

Recolectar semillas es un trabajo meticuloso, de paciencia y continuidad, pero muy satisfactorio

Recipientes para el almacenamiento de semillas en estanterías de metal dentro de la bóveda

Una vez recogidas las semillas se pueden limpiar tamizándolas con un colador para eliminar las impurezas, o también aventarlas. El secado puede hacerse en platos al sol, o cerca de una fuente de calor. Antes de almacenarlas es necesario seleccionarlas para desechar las que no estén en condiciones.

El almacenamiento se hace en botes de vidrio cerrados y fechados, con el nombre de la variedad, sus características y de donde provienen. Un truco para asegurarnos de mantenerlas secas es introducir trocitos de tiza que absorban la poca humedad que pueda quedar para que no se estropeen las semillas. Se guardan en un lugar seco y fresco. Estas semillas quedan liberadas para la vida.

Autor: Quico Barranco. Abuelo Hombre-Semilla en el camino Rojo. Productor y recuperador de semillas ecológicas – www.semillasmadretierra.com
Bio Eco Actual Julio-Agosto 2017

 

Community Seed Banks in Nepal

Seeds for Change: Community Seed Banks in Nepal – Full Film in Nepali with English Subtitle |

Community seed bank has more than 20 years of history in Nepal. The main objectives of establishing a community seed banks are to halt the rapid erosion of local varieties and their on-farm management, improving local livelihoods and resilience through providing easy access to quality seeds of diverse crops and varieties at the local level and realizing farmers’ rights on seed. This video presents some cases of how community seed banks in Nepal supported by LI-BIRD in collaboration with various development partners are achieving the conservation and livelihood goals.
A LI-BIRD Production | 2016