Pacto Intervegas. Las huertas como herramienta de cambio

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La Red Intervegas “por la soberanía alimentaria, la protección y dinamización de los Territorios Agrícolas Históricos y la sostenibilidad” nace con la firme convicción de ser una herramienta fundamental para luchar contra la despoblación rural y cambiar un modelo económico, social y ambientalmente colapsado

Andrés Barrio

En noviembre de 2015 la plataforma Salvemos La Vega, junto al Ayuntamiento de Granada, organizaba las I Jornadas de la Federación Intervegas. En ellas se sentaban las bases para impulsar un gran acuerdo a nivel estatal con la firme intención de tejer un entramado social, organizativo y administrativo que hiciera realidad el “Pacto por la soberanía alimentaria, la protección y dinamización de los Territorios Agrícolas Históricos (TAH) y la sostenibilidad”.

En estas jornadas, donde estuvieron representantes de Territorios Agrarios Históricos (TAH) de las diecisiete Comunidades Autónomas del Estado español, se aprobó la Estrategia 2015-2031. Diecisiete años por cada una de las Comunidades donde realizar una ronda de encuentros que finalicen con la consecución de una Ley Estatal que proteja estos territorios y que sea la base para su pervivencia, dinamización y recuperación de aquellos entornos degradados.

Dos años después, tras las jornadas realizadas en Villena y Fuenlabrada y después de compartir la información, el trabajo y los retos a los que se han enfrentado en cada territorio agrario se han consensuado y mejorado las nuevas líneas de trabajo conjunto. Además de eso, se ha extendido la Red, consiguiendo los apoyos y las firmas de diferentes entes administrativos, sociales y culturales.

Así, desde que comenzara a caminar la Federación o Red Intervegas, los apoyos suscritos han llegado desde Parlamentos como el de Andalucía o Murcia, estando en trámites para su firma en las dos Castillas, Valencia y La Rioja o en Ayuntamientos como el de Granada, Valladolid, Córdoba, Elche o Logroño, alcanzando ya al centenar de ayuntamientos y mancomunidades. Si algo tiene de especial este pacto es lo multidisciplinar en la búsqueda de apoyos y consensos, por lo que también se han sumado Universidades como la de Murcia y Granada o el Centro Europeo de Información y Promoción del Medio Rural.

Intervegas recuerda que en los Territorios Agrícolas Históricos los principales actores son los hombres y mujeres que se dedican a la agricultura, la ganadería por cuenta propia o ajena y que viven de ello

Esta búsqueda de consensos es uno de los pilares fundamentales de la Red y es condición sin la cual sería imposible alcanzar objetivos tan ambiciosos y necesarios como el de la Soberanía Alimentaria. Aún así, la realidad es más compleja, ya que este concepto y los mecanismos que nos pueden llevar a ella chocan frontalmente con las políticas llevadas hasta ahora en materia agrícola, de distribución, consumo y desarrollo del territorio.

El pacto y su decálogo para llevar a cabo sus objetivos tiene dos elementos que me parecen fundamentales. El primero es que nos hace entender que la soberanía alimentaria no es solo una cuestión de producción y consumo, sino que sin proteger, dinamizar y dotar de servicios y vida los territorios agrarios, no solo sería imposible su consecución, sino que posiblemente estaríamos reproduciendo los modelos actuales del mercado.

La democratización y la protección de sus recursos, la defensa de sus valores históricos, la actualización de sus catálogos patrimoniales, la movilidad sostenible y la ayuda en la reconversión de los cultivos son elementos necesarios para la reactivación y la resiliencia de los TAH.

El segundo elemento a destacar es que saca el concepto de la soberanía alimentaria del encorsetamiento rural que a veces se le da a la función productiva e introduce a las ciudades, a los mercados y sus gentes como el eje dinamizador y con capacidad de revertir los actuales modelos productivos y de consumo en manos de las grandes cadenas. Solo tejiendo alianzas campo-ciudad y con la incorporación de los productos de los TAH en circuitos cortos y de comercialización directa se puede modificar el actual modelo agroindustrial.

Pero si por algo este pacto se hace tan necesario en la actualidad, es porque da salida a un modelo obsoleto, tanto social como ecológica y económicamente. El actual modelo agropecuario, lejos de mejorar las zonas rurales que históricamente han producido los alimentos que consumíamos, los ha empobrecido, degradado social y ecológicamente y, finalmente, despoblado una vez que se pueden importar alimentos lejos de las desagradables normas ambientales y laborales de las que nos han dejado dotarnos.

Así, al mismo tiempo que el pacto solicita la clasificación de los TAH como suelo protegido para asegurar el uso para los que fueron concebidos, denuncia el modelo de especulación urbanística y destrucción del territorio que se ha derivado del abandono de las labores agrarias. Se ha perdido la vista de cuál es su principal valor, la de la producción de alimentos, sustituido por la de venta de suelo o la producción de valores especulativos con forma de mazorca.

Vivimos en un planeta donde la agroindustria y la especulación financiera que de los alimentos se realiza han esculpido un mundo donde 800 millones de personas viven con hambre.

Además, como recordamos siempre que hablamos de soberanía alimentaria, son las personas las que deben estar en el centro de las políticas, lejos de las exigencias de mercados y empresas. Por ello, si antes hablábamos de los consumidores, Intervegas recuerda que en los TAH los principales actores son los hombres y mujeres que se dedican a la agricultura, la ganadería por cuenta propia o ajena y que viven de ello. Estos colectivos y sus representantes deben ser objeto de reconocimiento y protagonismo en la vida social y productiva de este nuevo modelo.

Todo esto, ante lo que a priori nadie podría estar en desacuerdo, choca frontalmente con los actuales modos de vida y con las decisiones políticas y de gestión que las administraciones locales, estatales y europeas toman día a día.

Por ello, apoyar este Pacto Intervegas y no oponerse a los Tratados de Libre Comercio, a la Política Agraria Común, al control de las semillas por las multinacionales o a los intermediarios que inflan los precios de consumo mientras arruinan al pequeño agricultor, es un gesto sin sentido, corriendo el peligro de que esta declaración de intenciones se quede en eso, en una simple declaración de intenciones.

Vivimos en un Estado donde se dan situaciones tan incomprensibles como que España importe la misma cantidad de pollo que exporta o que, siendo el mayor productor de lechuga de Europa, importe a su vez 14.740 toneladas al año, es decir, más de un tercio de las que exportamos. Vivimos en un planeta donde la agroindustria y la especulación financiera que de los alimentos se realiza han esculpido un mundo donde 800 millones de personas viven con hambre.

Intervegas defiende y difunde un nuevo modelo de desarrollo sostenible e integral que beneficie al ser humano y preserve los valores económicos, culturales y ambientales para disfrute de las futuras generaciones y como alternativa estable de un nuevo modelo productivo local y global.

Es momento de exigir los cambios que nos lleven a un nuevo horizonte de producción, distribución y consumo. En definitiva, trabajar desde abajo, desde los huertos sociales, los pequeños productores y las cooperativas, generando sinergias campo-ciudad y haciendo que los Territorios Agrarios y las huertas que los componen sean no solo nuestras despensas, sino un motor de cambio.

 

Evidencias científicas del beneficio de los alimentos ecológicos

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La producción de alimentos ecológicos (orgánicos, según la denominación anglosajona) “tiene muchos beneficios documentados y potenciales para la salud humana, y una aplicación más amplia de estos métodos de producción también en la agricultura convencional, por ejemplo, en el manejo integrado de plagas, probablemente beneficie la salud humana”. Esta es la principal y más rotunda conclusión de un estudio científico internacional encabezado por Axel Mie, profesor del departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Instituto Karolinska (Suecia) cuyos resultados han sido publicados en la revista Environmental Health (edición del 27 de octubre de 2017).

Los autores de este estudio han revisado más de 200 investigaciones científicas llevadas a cabo en las últimas décadas en todo el mundo en las que se analizaron los alimentos de producción ecológica en comparación con los procedentes de agricultura y ganadería intensiva o tradicional.

Los resultados que se muestran en la mayoría de estos estudios “indican que el consumo de alimentos ecológicos puede reducir el riesgo de enfermedades alérgicas; y de sobrepeso y obesidad”, aunque reconocen que se deberían llevar a cabo más estudios epidemiológicos en humanos para cuantificar estos resultados.

En experimentos con animales, los autores destacan que existen numerosos estudios “que sugieren que el crecimiento y el desarrollo se ven afectados por el tipo de alimentación cuando se comparan los piensos compuestos de manera idéntica a la producción ecológica o convencional”.

La menor utilización de productos químicos (fertilizantes, insecticidas y herbicidas) es uno de los elementos clave en favor de los productos ecológicos, indican los autores de esta revisión de estudios.

Diversos estudios epidemiológicos han mostrado los efectos adversos de ciertos pesticidas en el desarrollo cognitivo de los niños en los niveles actuales de exposición, pero todavía queda por demostrar el efecto concreto de cada uno de estos productos químicos.

Los autores de la nueva revisión científica consideran que los estudios analizados solo muestran pequeñas variaciones en el contenido de nutrientes, en favor de los cultivos ecológicos respecto a los convencionales, “con contenidos moderadamente más altos de compuestos fenólicos en frutas y verduras ecológicas”. Por otra parte, consideran “probable que haya un menor contenido de cadmio en los cultivos de cereales ecológicos”.

La gran ventaja de la producción ecológica ganadera es que no se basa en la administración masiva de antibióticos a los animales

“Los productos lácteos y algunos tipos de carne de producción ecológica tienen un mayor contenido de ácidos grasos omega-3 en comparación con los productos convencionales, aunque esta diferencia probablemente tenga un significado nutricional marginal”, indica el equipo que encabeza Axel Mie. En apartado de la ganadería, los autores de este estudio destacan que la gran ventaja de la producción ecológica es que no se basa en la administración masiva de antibióticos a los animales; una de las causas del grave problema de la resistencia a los antibióticos en humanos.

El estudio que se publica en la revista Environmental Health es una ampliación detallada de una investigación iniciada en 2015 a instancias del Parlamento Europeo y no es la primera recopilación de datos científicos sobre los efectos de la alimentación ecológica.

ShowCooking en la feria BioFach Vivaness // NurembergMesse

El beneficio de los alimentos ecológicos a nivel nutricional y de salud

El 15 de julio de 2014, por ejemplo, la revista British Journal of Nutrition publicó en su edición online un trabajo similar dirigido por expertos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) en el que se revisaban 343 de estos trabajos científicos, el mayor meta-estudio sobre esta materia realizado hasta aquella fecha, como destacaron los autores.

Comparando estas investigaciones se observaba una «clara ventaja» a favor de los expertos y consumidores que consideran que -independientemente del precio de venta- los alimentos de producción ecológica aportan importantes beneficios nutricionales y de salud en comparación con los productos conseguidos con la agricultura tradicional.

El balance sobre diferencias de composición de alimentos llega a la conclusión de que los alimentos de producción ecológica y los alimentos basados en este mismo tipo de productos tienen hasta un 69% más de los principales antioxidantes que los alimentos producidos convencionalmente.

El estudio también muestra niveles significativamente más bajos de metales pesados tóxicos en los cultivos de producción ecológica

Respecto a los antioxidantes, comer frutas, vegetales y cereales de producción ecológica proporcionaría antioxidantes adicionales equivalentes a comer entre una y dos porciones adicionales de frutas y verduras al día, resumía de forma gráfica el metaestudio publicado en 2014. En el apartado de metales contaminantes, destaca que la presencia de cadmio era casi un 50% menor en los cultivos de producción ecológica que en los producidos convencionalmente.

Carlo Leifert, profesor de la Universidad de Newcastle y líder del metaestudio destaca que los datos analizados “demuestran que la elección de los alimentos producidos de acuerdo a los estándares de producción ecológica puede dar lugar a un aumento de la ingesta de antioxidantes nutricionalmente deseables y la reducción de la exposición a metales pesados tóxicos”.

Los datos revisados por los expertos de la Universidad de Newcastle contradecían en parte las cifras presentadas en 2009 por la Agencia de Normas Alimentarias (FSA) del Reino Unido, que indicaban no haber encontrado diferencias sustanciales o beneficios nutricionales importantes en los alimentos orgánicos. En el caso de la FSA, no obstante se revisaron solo 46 publicaciones sobre cultivos, carne y productos lácteos, mientras que los expertos de Newcastle revisaron 343 publicaciones científicas.

Autor: Joaquim Elcacho, periodista especializado en Medio Ambiente y Ciencia
Publicado en Bio Eco Actual Febrero 2018

 

SOM ENERGIA SCCL La Cooperativa de energía verde

Apreciados y apreciadas,

Queremos comenzar felicitándoos este 2018 que ahora comenzamos, deseando que sea un año ¡lleno de celebraciones y frutos para compartir!

A continuación os enlazamos dos noticias que pueden ser de vuestro interés,

Durante las últimas cuatro semanas estamos viviendo un incremento extraordinario de peticiones, consultas y llamadas, que estamos tratando de responder de la mejor manera posible. Esta situación, que nos llena de alegría, también nos genera preocupación.

A partir del día 1 de enero de 2018 modificamos los precios de las tarifas de la luz en la cooperativa para ajustarnos al objetivo de margen económico que tenemos establecido. En la práctica esto supone una revisión a la baja del precio que pagamos por cada kWh utilizado.

De los tres proyectos que se financiaron con la última emisión de capital social, os informamos que en la planta fotovoltaica de Matallana ya hemos montado los 7.692 módulos fotovoltaicos y las obras estarán acabadas a finales de mes.

¡Salud y buena energía!

Os enlazamos otras noticias de interés que encontraréis en el blog de la cooperativa